
lanacion.com.co · Feb 21, 2026 · Collected from GDELT
Published: 20260221T064500Z
Nos han repetido hasta el cansancio que Colombia está dividida. Que vivimos atrapados en una guerra entre izquierda y derecha. Que el país está polarizado. Pero hoy Colombia no está solo polarizada. Está asustada, en zozobra, en indefensión. Y no es para menos.El problema, en el fondo, es la incertidumbre. No saber para dónde vamos ni entender qué está ocurriendo ante un Estado ausente y un gobierno indolente.La muerte de Kevin, un menor con hemofilia que no recibió a tiempo el medicamento que necesitaba, es muestra de lo dicho. El gobierno simplemente culpó a su madre en lugar de asumir su equivocación.Todo esto ocurre en medio de un sistema de salud que se deteriora mientras los colombianos sienten que nadie responde. ¿Quién no se va a angustiar ante el futuro de algo tan importante como la salud? De otro lado, atentados del ELN, secuestros, expansión del narcotráfico, focos de violencia que regresan como si el tiempo hubiera retrocedido veinte años. El ciudadano común no entiende qué sucede. Solo percibe que el orden se debilita y que la autoridad se diluye. Y cuando eso pasa, surge el miedo.Lo ocurrido en Neiva el jueves no es un hecho aislado. En medio de una marcha, atacaron la sede del Centro Democrático ubicada a media cuadra de la Alcaldía. A plena luz del día. Sin reacción inmediata. Sin contención visible.¿Dónde estaba la autoridad? ¿Quién actuó para proteger a la ciudadanía?Debo aclarar que, si la agresión hubiera sido contra una sede del Pacto Histórico, estaría reclamando exactamente lo mismo. Porque esto no es un asunto de derecha o de izquierda. Es un asunto de ausencia de autoridad, y eso aumenta el miedo ciudadano.Hoy bloquean vías, desafían decisiones institucionales y violan la institucionalidad como si nada ocurriera, y todo sigue igual. Es como estar en una dimensión desconocida —conocida solo por los venezolanos—.Muchos votaron por este gobierno esperando cambios responsables, orden y justicia social con carácter. Pero cuando los errores se justifican con el “así era antes”, el mensaje es demoledor. Se menoscaba la confianza en quienes prometieron cambio y terminan ofreciendo más de lo mismo.Por eso algunos buscan soluciones en los extremos. No por convicción ideológica, sino por angustia. Porque cuando el Estado se debilita, la gente busca autoridad. Autoridad para la izquierda y para la derecha. Para el que marcha y para el que disiente. Autoridad para todos.Por eso digo: la polarización no es el problema. Es la consecuencia del miedo y la indefensión que, por culpa de este gobierno, hoy padecen los colombianos.