
lanacion.com.co · Feb 14, 2026 · Collected from GDELT
Published: 20260214T213000Z
Han pasado 8 meses desde que las aguas desembalsadas por los complejos hidroeléctricos de Betania y El Quimbo causaron estragos aguas abajo. Centenares de familias afectadas esperan reparación económica porque perdieron cultivos, viviendas y enseres.Olmedo PolancoIngrid no deja de sonreír a pesar de la tragedia. La creciente del río Magdalena inundó su predio sembrado de árboles de limón ‘pajarito’ en el sector ‘Cascabel’, jurisdicción de Neiva. “De un total de 150 palos sembrados solo quedarían unos 30 y la cosecha no da ni para pagar los jornales de los recolectores. Los compradores están pagando barato el limón”, comenta detrás del mostrador de su tienda Ingrid Yiseth Camacho Moreno (Guacirco, 27 de junio de 1987). “A raíz de la creciente del río y frente a las pérdidas en mi parcela, me vi obligada a buscar otra alternativa de trabajo y por eso dependo de este pequeño comercio”.En la tienda ubicada en el corregimiento Guacirco (18 kilómetros de Neiva en la vía hacia el municipio de Aipe, norte de Huila), terminaron reafirmando sus desdichas compartidas con otros campesinos del territorio. Al menos 27 familias fueron afectadas en sus economías. Pues bien, Gonzalo Álvarez Quintana (Neiva, 6 de abril de 1972), pescador artesanal, tenía en producción dos hectáreas sembradas con 300 árboles de limón, además de aguacate y productos de pancoger. “Cuando estuvo buena la cosecha, recogimos hasta dos bultos por árbol. Durante el primer semestre del año pasado tuvimos buenos precios y vendíamos el bulto hasta 200 mil pesos”, comenta el más jocoso de los contertulios. No es la única pérdida de Gonzalo. “La creciente del río Magdalena en el año 2011 nos arrasó las dos hectáreas que teníamos sembradas con papayos -cargaditos de frutos de abajo hacia arriba del tallo- en terrenos arrendados. Quedamos con los brazos cruzados”. Álvarez dejó Guacirco durante algunos meses y marchó hacia San Vicente del Caguán (Caquetá) a trabajar en una finca ganadera. “De lo poco que quedó del cultivo de papayas se encargó mi hija María Brenda y logró minimizar un poco la tragedia económica de la familia. Perdimos más de 100 millones de pesos”.Hay más casosReynaldo Medina Moreno (Neiva, 18 de mayo de 1957) también participa en la conversación y deja las cuentas en el ambiente. “Las aguas liberadas por las represas se llevaron por delante una hectárea sembrada de limón pajarito, guanábanas, mangos y naranjas. Hasta el momento ninguna autoridad ha venido a pagarme los daños”.Aquí vale la pena mencionar que Jesús Antonio Tierradentro Quintero (Iquira, 19 de diciembre de 1957) y su familia vivían de la producción agrícola generada por el cultivo de cerca de 400 árboles del cítrico. “La creciente repentina se llevó la mitad del cultivo y lo que quedó sembrado está quemado, como si le hubieran echado candela”. Es más, describe que el agua ‘salida de madre’ arrancó de raíz los árboles de Payandé, Guácimo, Caracolí y otros que protegían las riberas. “De las vegas fértiles quedó nada. Esto está convertido en playas para sacar arena”, dice el campesino de mirada oculta y vestido con prendas de trabajador petrolero.“En el corregimiento de Guacirco estamos rodeados de latifundios. Muchas personas creen que por estar en zona petrolera tenemos cubiertas todas las necesidades básicas de la comunidad. En algunas veredas no tenemos ni acueducto ni alcantarillado”, complementa el líder comunitario Oscar Ernesto Pineda Rodríguez (Neiva, 12 de mayo de 1963). No tienen hospital y como están a mitad de camino entre la capital huilense y el municipio de Aipe “…quedamos en la disyuntiva de resolver para dónde cogemos con las personas en situación de urgencia”.La situación aguas arribaEl complejo Hidroeléctrico El Quimbo está ubicado en Huila, entre las cordilleras Central y Oriental, sobre la cuenca alta del río Magdalena, aproximadamente 10 km al sur de la cola del embalse de Betania. La mega obra impacta directamente los municipios de Gigante, Altamira, Tesalia, El Agrado, Paicol y Garzón.El Quimbo tiene como objetivo operar una central a pie de presa, con una capacidad instalada de 400 MW nominales, con la cual se estima que se puede alcanzar una generación media de energía del orden de 2216 GWh/año. El embalse tiene un volumen útil de 2601 hm³ (hace referencia a un hectómetro cúbico de agua, que equivale a mil millones de litros) y un área inundada de 8250 hectáreas. “El vertedero está diseñado para manejar la creciente máxima probable, cuyo caudal pico es de 18817 m3/s a la entrada del embalse. Este caudal se amortigua a 11886 m3/s al ser transitado y constituye el caudal de diseño del vertedero”, indica el gobierno nacional a través de la Autoridad encargada del trámite de licencias ambientales.De acuerdo con el auto No. 008362, emitido el 19 de septiembre de 2025 por la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales -ANLA-, a través de la Coordinadora del Grupo del Alto Magdalena, “…la sociedad ENEL Colombia S.A. E.S.P., presentó mediante el comunicado con radicado ANLA 20256200632872 del 3 de junio de 2025, información referente a que la “apertura de compuertas de la central se realizaría el 02 de junio de 2025”.Por añadidura, la Autoridad Nacional realizó la visita de campo de corroboración de las afectaciones por la apertura de compuertas realizadas entre el 12 y 13 de junio de 2025, debido a crecientes súbitas del río Magdalena y de la cuenca del río Páez, aguas arriba de la presa. El documento menciona que se registraron caudales de 2.956,67 m³/s.A propósito, Javier Roa Salazar (Neiva, 28 de junio de 1962), abogado a cargo del proceso legal interpuesto por los campesinos afectados en Guacirco, considera que “Todo parece indicar que la sociedad encargada de la operación de El Quimbo carecería de planificación y mayor responsabilidad para el manejo del embalse”. Dentro de este orden de ideas, complementa Roa: “Los pronósticos climáticos se pueden hacer con suficiente tiempo, pero a la empresa le interesa más la generación de riqueza a costa del riesgo de acumular agua represada que luego tendrá que liberar con las afectaciones ya registradas aguas abajo”. Advierte que falta articulación entre el proyecto hidroeléctrico y las autoridades regionales en Huila. “Prueba de ello es que hoy estamos viviendo otra inundación y no hay efectividad en la vigilancia ni el monitoreo de los riesgos”.Datos sobre el climaDebido a su situación tropical el territorio huilense presenta un régimen bimodal estacionario, caracterizado por dos épocas de sequía y dos de lluvia, las cuales se alternan regularmente. Debido a la localización tropical de nuestro territorio se registra un clima sujeto a la altura y topografía de cada lugar, modificado por el régimen de vientos predominantes y sus estaciones lluviosas.De acuerdo con el proyecto Betania, la dinámica de la convergencia intertropical (CIT) determina dos regímenes estacionarios de lluvia, diferentes en el norte y en el sur del Departamento. (Universidad Nacional de Colombia. Facultad de Artes. Departamento de Planificación Urbana. Central Hidroeléctrica de Betania S.A. Bogotá, febrero de 1985).A propósito, entre los meses de febrero y marzo se presentaba la primera época de verano en el sector norte, mientras que en el sector sur esos mismos meses presentaban la primera época de invierno con presencia de lluvias fuertes y precipitación alta. En conclusión, el estudio de la Universidad Nacional señala que el Huila, dada su situación tropical, “…tiene un clima sujeto a la altura y topografía de cada lugar, modificado por el régimen de vientos predominantes y sus estaciones lluviosas”.El primer proyecto hidroeléctrico en el Alto MagdalenaLa Central Hidroeléctrica de Betania está localizada 30 kilómetros al sur de Neiva. El sitio de la presa está ubicado 200 metros aguas abajo de la confluencia del río Yaguará con el río Magdalena. En este sitio el caudal medio es de 473 m3 por segundo.La prensa conservadora en Neiva anunció el 14 de febrero de 1981 que Julio César Turbay Ayala, presidente de la República, y Carlos Rodado Noriega, gerente del Instituto Colombiano de Energía Eléctrica; protocolizaron en la Asamblea Departamental el contrato para la construcción del proyecto hidroeléctrico Betania.Como el papel aguanta lo que le pongan, los periodistas anunciaron con ‘bombos y platillos’ que el negocio suscrito por el gobierno nacional y el consorcio Impregilo Estruco Pinsky, por un monto de 12 mil 200 millones de pesos: “Estimulará la creación de industria, facilitará la conservación de alimentos, brindaría mayores facilidades para la instalación de puestos de salud y la gente del Huila llevará una vida más cómoda y saludable”.¿Cómo nos vendieron la moto?Para entrar en la parte final de este relato periodístico, vale la pena recordar a un personaje de nuestra política regional. Eduardo Hakim Murad (Ibagué -Tolima-, 1934-Neiva -Huila-, 2003), en su estilo desparpajado, advirtió que Neiva sería metropolitana por estar próxima a los municipios de Palermo, Campoalegre, Yaguará y Rivera.Dicho lo anterior, se le ocurrió al arquitecto Hakim Murad comparar la Represa de Betania con un mar interior cercano a la capital de Huila: “Vivirán en lo que hoy es Hobo, a las orillas de ese inmenso mar mediterráneo que nos están haciendo en Betania; gozando de ese clima bellísimo y especialísimo de la Laguna de la Represa del Río Magdalena”. (Círculo de Periodistas del Huila. Foro sobre desarrollo urbano de Neiva. Auditorio del Banco de la República. Alcaldía Especial. Relatores: Guillermo de Castro Gómez, Fabio Echeverry Campuzano y Fermín Segura Trujillo. Neiva, 21 de febrero de 1984).Por último, aunque en algunas vegas del corregimiento Guacirco sobreviven entre la maleza algunos árboles de limón, en la tienda de Ingrid no se consigue, ni para remedio, limonada fría endulzada con panela. En la nevera: cervezas, bebidas gaseosas y refrescos saturados de azúcar. En el mostrador: paquetes de productos ultra procesados y artículos de belleza para