
larazon.es · Feb 26, 2026 · Collected from GDELT
Published: 20260226T083000Z
Apocalipsis Sus advertencias sobre el futuro de la Tierra no surgían del sensacionalismo, sino de modelos científicos y proyecciones basadas en datosLa cuestión sobre el fin del mundo ha acompañado al ser humano desde la Antigüedad. Ha sido argumento de películas, reflexión de filósofos y el eje narrativo en libros sagrados. La idea del apocalipsis responde, en el fondo, a una necesidad profundamente humana: poner fecha a lo incierto para poder convivir con ello. A lo largo de la historia, pensadores, teólogos y científicos han intentado anticipar cómo y cuándo podría llegar ese desenlace, pero ninguna teoría ha ofrecido una certeza absoluta. Más allá de la ciencia ficción, con zombis, impactos de meteoritos o catástrofes repentinas, algunos científicos sí han tratado de abordar la cuestión desde datos, modelos matemáticos y proyecciones reales. Entre ellos, una de las voces más influyentes fue la del físico británico Stephen Hawking, quien llegó a plantear un horizonte concreto para el posible colapso del planeta.Hawking situó el límite en el año 2600Durante una intervención por videoconferencia en la Cumbre WE de Tencent, celebrada en Pekín, Hawking advirtió de que, si la humanidad mantiene el actual ritmo de crecimiento poblacional y consumo energético, la Tierra podría volverse inhabitable en torno al año 2600.Su planteamiento no respondía a una visión apocalíptica tradicional, sino a un análisis basado en tendencias demográficas y energéticas. Según explicó, la población mundial se duplica aproximadamente cada 40 años, lo que implica una presión creciente sobre los recursos naturales y los sistemas de producción de energía.Si esa progresión continúa sin cambios estructurales, el consumo energético podría alcanzar niveles tan elevados que el calor generado por la actividad humana convertiría la superficie terrestre en un entorno extremo, incapaz de sostener la vida tal y como la conocemos.Superpoblación y límites físicos del planetaPara Hawking, el problema central no era únicamente el cambio climático, sino la combinación de varios factores: superpoblación, sobreexplotación de recursos y dependencia de combustibles fósiles. El científico insistía en que la Tierra tiene una capacidad de carga limitada. El crecimiento económico constante y la falta de coordinación global en materia ambiental aumentan el riesgo de un deterioro irreversible. En sus estimaciones más amplias, incluso habló de escenarios en los que la extinción podría producirse en un plazo de entre mil y diez mil años si no se adoptaban medidas profundas. ¿Un futuro similar al de Venus?En el documental Stephen Hawking: Expedición Nueva Tierra, producido por la BBC, el físico profundizó en sus temores sobre el calentamiento global. Planteó que, si las emisiones de gases de efecto invernadero continúan sin control, la Tierra podría evolucionar hacia condiciones similares a las de Venus con temperaturas medias cercanas a los 250 °C y una atmósfera hostil, con fenómenos extremos como lluvias de ácido sulfúrico.Aunque este escenario representa un extremo teórico, Hawking lo utilizaba como advertencia sobre los riesgos de ignorar los datos científicos.La colonización espacial como “plan B”Ante este panorama, Hawking defendía una idea clara: la supervivencia de la humanidad pasa por convertirse en una especie multiplanetaria. Para él, la exploración espacial no era solo una aspiración científica, sino una necesidad estratégica.Apoyó iniciativas como el proyecto Breakthrough Starshot, destinado a desarrollar tecnología capaz de enviar sondas ultrarrápidas hacia el sistema estelar Alfa Centauri. También consideraba prioritario avanzar en la colonización de Marte y en la creación de asentamientos fuera de la Tierra.Su mensaje era contundente: aunque se logren frenar parcialmente los daños ambientales, depender de un único planeta supone un riesgo existencial. Diversificar la presencia humana en el universo aumentaría las probabilidades de supervivencia a largo plazo.Una advertencia basada en la ciencia, no en la ficciónDiagnosticado con esclerosis lateral amiotrófica a los 21 años, Stephen Hawking dedicó su vida al estudio del cosmos, los agujeros negros y el origen del universo. Sus advertencias sobre el futuro de la Tierra no surgían del sensacionalismo, sino de modelos científicos y proyecciones basadas en datos.Lejos de anunciar un apocalipsis inmediato, su predicción para el año 2600 pretendía servir como llamada de atención. El margen de seis siglos, según su planteamiento, no era una cuenta atrás fatalista, sino una oportunidad para cambiar el rumbo.Hawking no solo planteó cuándo podría producirse el colapso, sino también qué hacer para evitarlo: repensar el modelo energético, controlar el impacto ambiental y mirar más allá de nuestro planeta como garantía de continuidad para la especie humana.