
larazon.es · Feb 23, 2026 · Collected from GDELT
Published: 20260223T193000Z
SucesosSegún relata, sintió una sensación de paz y tranquilidad profundaLa pregunta sobre qué sucede después de la muerte acompaña a la humanidad desde hace siglos y sigue sin una respuesta concluyente. En ese terreno, a medio camino entre la ciencia, la religión y la experiencia personal, se encuadra el caso de Tina Hines, una mujer estadounidense que sufrió un paro cardiaco en 2018 y cuyo testimonio se ha citado con frecuencia al hablar de las llamadas experiencias cercanas a la muerte.Según el relato difundido por su entorno, Hines se disponía a salir a caminar con su marido, Brian, cuando se desplomó de manera repentina. El episodio fue un paro cardiaco: el corazón dejó de latir de forma efectiva y, con ello, el organismo quedó sin el flujo de sangre necesario para mantener las funciones vitales.Mientras llegaban los servicios de emergencia, su marido inició maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP). Los equipos sanitarios continuaron con la asistencia avanzada y, durante el traslado al hospital, lograron reanimarla en más de una ocasión. Pese a ello, su estado siguió siendo extremadamente grave.Las versiones publicadas sobre el caso sostienen que Hines permaneció alrededor de 27 minutos sin signos vitales claros o sin pulso efectivo mantenido, hasta que finalmente fue estabilizada en un centro médico. Allí fue intubada y atendida de urgencia.El mensaje escrito al recuperar la concienciaUna vez en el hospital, Hines recuperó parcialmente la conciencia. No podía hablar debido al tubo de respiración, pero insistió en que le dieran algo para escribir. Con dificultad, tomó un bolígrafo y una hoja y dejó un mensaje breve: "Es real".En un primer momento, su familia no comprendió el significado. Con el paso de las horas, Hines reaccionó cuando se mencionó el cielo, dando a entender que esas dos palabras se referían a lo que ella aseguraba haber experimentado durante el periodo crítico.El mensaje que escribió Tina HinesRedes socialesQué afirma haber vividoTras superar la fase aguda, Hines explicó en entrevistas que durante el tiempo en el que estuvo clínicamente muerta sintió una sensación de paz y tranquilidad profunda. También describió una percepción visual intensa, con colores que calificó de especialmente vivos, y afirmó haber visto a Jesucristo con los brazos extendidos.Para ella, se trató de una experiencia nítida que, según ha contado, modificó su forma de afrontar la vida, el miedo y la muerte.Experiencias cercanas a la muerteEl caso de Hines se suele incluir en la categoría de experiencias cercanas a la muerte (ECM), un conjunto de relatos de pacientes que han estado en situaciones límite (como paradas cardiacas, accidentes graves o estados críticos) y que, al recuperarse, describen percepciones extraordinarias: calma extrema, sensación de separación del cuerpo, luces intensas o encuentros con figuras religiosas o familiares fallecidos.Desde la medicina y la neurociencia, estos testimonios se analizan con cautela. Una explicación habitual apunta a que, en condiciones de estrés extremo, el cerebro puede generar experiencias muy vívidas por una combinación de factores: falta de oxígeno, alteraciones metabólicas, efectos de la medicación, cambios en la actividad neuronal y mecanismos de supervivencia del organismo. En ese contexto, algunas personas pueden recordar imágenes o sensaciones que después interpretan de acuerdo con sus creencias culturales y religiosas.Los especialistas también recuerdan que la memoria no funciona como un registro exacto: tras una situación traumática, la conciencia puede reconstruir recuerdos de manera parcial, mezclando percepciones reales, procesos oníricos y expectativas previas. Eso no invalida el impacto personal de lo vivido, pero sí dificulta que el testimonio pueda considerarse una prueba objetiva sobre lo que ocurre tras la muerte.