
farodevigo.es · Feb 22, 2026 · Collected from GDELT
Published: 20260222T084500Z
Wegovy es el fármaco que se receta en Galicia para el tratamiento de la obesidad. Más de 6.200 gallegos lo tienen prescrito. Es el mismo principio activo que el Ozempic, usado para la diabetes tipo 2. El presidente de la Sociedad Gallega de Endocrinología, Nutrición y Metabolismo, el doctor Alfonso Vidal Casariego, constata su efectividad, pero advierte que debe ir acompañado de un cambio en los hábitos de vida , pues cuando deja de tomarse puede producirse un efecto rebote.—¿Cómo se administra el Wegovy?—Son tratamientos inyectables que se inyectan una vez a la semana de forma subcutánea con una pluma parecida a la que se usa para la insulina y son eficaces mientras se administran. En el momento en que dejamos de administrarlos puede haber una ganancia de peso paulatina.—¿Y cómo evitarlo?—Lo que hay que tener en cuenta con estos medicamentos es que hay que administrarlos junto con cambios en el estilo de vida, tanto en la alimentación como hacer ejercicio, para obtener efectos plenos. Los cambios de vida hay que mantenerlos en el tiempo para poder conservar el peso.—¿Su eficacia está demostrada?—Estos fármacos son muy eficaces. Podemos lograr pérdidas de peso del 10-15 por ciento cuando con el método tradicional basado en dieta o ejercicio apenas lográbamos pérdidas de peso del 5 por ciento y eran muy difíciles de mantener. Estamos empezando a ver que estos fármacos tienen un potencial efecto protector a nivel cardiovascular, mejoran los niveles de glucosa, mejoran los parámetros de líquidos, la tensión arterial...—¿Y tienen efectos secundarios?—No. Son fármacos que están muy bien estudiados porque hoy en día cuando se aprueba un fármaco pasa por unos ensayos clínicos que nos hablan muy bien del perfil de seguridad. El efecto secundario más común en este tipo de medicamentos son las náuseas que pueden ocurrir más o menos en el 10 por ciento de las personas, sobre todo en las primeras semanas de uso que es cuando se está aumentando paulatinamente la dosis. Generalmente, esas náuseas son transitorias. Puede acompañarse de vómitos y diarreas.—Ahora mismo estos fármacos contra la obesidad no están financiados por el Sistema Nacional de Salud. ¿Podrían estarlo en el futuro?—Es un medicamento cada vez de uso más frecuente. En cuanto a la financiación pública es una cuestión difícil, porque al final los recursos que tienes asignados a un fin no los puedes dedicar a otro. No sé si veremos una financiación generalizada o una financiación para casos muy concretos de obesidad. Especulando, por ejemplo, imagínate que una persona no puede acceder a un trasplante pulmonar por obesidad. Pues, a lo mejor, el Sistema Nacional de Salud se puede plantear financiar esos casos concretos.—¿Estamos ante la cura definitiva de la obesidad?—Como tal no, porque es un fármaco que deja de hacer efecto según se deja de administrar. Siempre asimilo esto al tratamiento de la diabetes, del colesterol, de la hipertensión. Pero si se dejan de tomar, el colesterol, la tensión o la glucosa vuelven a subir. Entonces más que una curación podemos decir que por fin tenemos un fármaco para tratar de forma eficaz y mantenida la obesidad, porque hasta ahora era una enfermedad huérfana de tratamiento médico.—¿Existe el riesgo de que se produzca un abuso en el consumo de estos medicamentos por motivos estéticos?—Lo que hay que tener claro es que la obesidad es una enfermedad. Hay un exceso de grasa corporal y eso es peligroso sobre todo si se acumula en el espacio visceral, dentro del abdomen. Esa grasa funciona mal, altera el perfil hormonal y metabólico del organismo y deriva en la aparición de multitud de enfermedades, reduce la esperanza de vida y disminuye la calidad de vida. Estos medicamentos pueden ayudar a controlar toda esa cascada que he descrito. Es verdad que se puede usar con fines estéticos y es probable que se esté usando así, pero hay que poner el foco en que esto es un tratamiento médico para una enfermedad médica que se llama obesidad.—¿Cómo funciona el medicamento?—Los mecanismos principales del medicamento son dos. A nivel del sistema nervioso central reduce la sensación de apetito e incluso el impulso por comer o la apetencia por alimentos de peor calidad nutricional. Y, por otro lado, a nivel de estómago reduce la velocidad con la que el estómago se vacía, con lo cual el paciente nota menos apetito y, por otro lado, se nota más lleno y eso conduce a una reducción de lo que come. Y además cuando se toman estos medicamentos baja la tensión y también la glucosa.Suscríbete para seguir leyendo