
farodevigo.es · Feb 18, 2026 · Collected from GDELT
Published: 20260218T060000Z
España es el país que más recurre a tranquilizantes y a sedantes para sobrellevar problemas como la ansiedad y el insomnio, como advierten desde la Sociedad Española de Medicina General y de Familia, que asocia el fenómeno a la «medicalización de la vida».Galicia, con datos del Ministerio de Sanidad, se sitúa entre los territorios donde más se emplean este tipo de medicamentos. No solo se erige en la cuarta comunidad en consumo medio, con 44,57 dosis diarias definidas por cada mil habitantes, sino que, con ese dato, que supone un 30 por ciento más que la media estatal, prosigue la escalada y marca un nuevo récord en la serie histórica.Pero no solo la población en general echa mano de estos fármacos de «efectos ansiolíticos, sedantes y relajantes musculares». El artículo «¿Consumo de benzodiacepinas en el personal sanitario?» revela «una alta prevalencia de malestar psicológico y consumo de benzodiacepinas, especialmente entre profesionales con más de 10 años de experiencia», por lo que se propone revisar la organización del trabajo y fomentar programas de apoyo emocional para reducir el impacto del estrés».Los datos proceden de un trabajo de fin de residencia de medicina familiar y comunitaria firmado por Ariadna Galán, Sofía García y Sandra Rodríguez en el que dan cuenta de una encuesta a miembros del personal de medicina y de enfermería de Atención Primaria del área sanitaria de Vigo. La restricción zonal y el carácter voluntario de la muestra, entre otros, limitan generalizar los resultados.Resultados de la encuestaEn todo caso, tras encuestar a 128 profesionales, en su mayoría mujeres y médicos, con más de una década de experiencia y con entre 30 y 50 años de edad, obtuvieron que casi seis de cada diez (el 57 por ciento) consumieron benzodiacepinas y lo atribuyeron, como «principales causas», al «estrés laboral» y las «condiciones laborales».El análisis pretendía precisamente determinar si el ejercicio profesional y el estrés al que se ve sometido el colectivo sanitario incidía en el consumo y, de hecho, entre las propuestas para reducir la ansiedad laboral, los interesados sugirieron una menor ratio paciente / profesional sanitario (71%), mejorar las condiciones laborales (33%) y reducir tanto la jornada laboral como las guardias (29%)».En lo que respecta a las guardias, el consumo de tranquilizantes y sedantes bajaría al 28 por ciento. No obstante, un tercio de encuestados informó de «ansiedad frecuente» y uno de cada cinco reconoció dormir mal debido al estrés. Además, el artículo señala que más de la mitad experimentó ansiedad «regularmente» y aproximadamente uno de cada seis tuvo que solicitar una baja.Suscríbete para seguir leyendo