
lavozdegalicia.es · Feb 21, 2026 · Collected from GDELT
Published: 20260221T060000Z
Kate Manne, autora de �Irreductibles. C�mo hacer frente a la gordofobia�. Rachel Philipson Tras haber padecido sobrepeso la mayor parte de su vida, la fil�sofa confronta con la ciencia en la mano alguno de los mitos y sesgos m�s frecuentes que sufren las personas obesas 21 feb 2026 . Actualizado a las 05:00 h. Kate Manne (Cottles Bridge, Australia, 1983) ha sido durante pr�cticamente toda su vida una persona gorda. Su talla condicion� todo. Por supuesto sus relaciones sociales o su autoestima, pero tambi�n su pensamiento. Doctora en filosof�a por el MIT (Massachusetts, Estados Unidos) y especializada en filosof�a moral, social y feminista, viene de publicar Irreductibles (Capit�n Swing, 2026), un ensayo en el que aborda —estudios cient�ficos mediante— las distinciones en los cuidados de salud que sufren las personas solo por el tama�o de su cuerpo. Especialmente, las mujeres. Una discriminaci�n que, argumenta, no se basa en criterios cient�ficos, sino en creencias sociales.� —Muy al inicio de su relato, expone que sent�a que era �demasiado gorda� para ser feminista en p�blico. �Por qu�? —Entiendo que es chocante, porque ser feminista implica oponerse a las normas perniciosas y coercitivas de los c�nones est�ticos. Est� claro que es ir�nico que me sintiese as�,�pero creo que mi miedo ten�a sentido. Ahora, mi cuerpo ha cambiado, pero cuando eres una mujer y est�s gorda, es muy habitual que te descarten como figura de autoridad. Lo �nico que ve la gente es tu cuerpo, te acusan de ser moralmente perezosa y, de alguna manera, se asume que ni siquiera merece la pena escucharte.� —Es muy dura en sus cr�ticas hacia el �ndice de Masa Corporal (IMC), que ha sido el est�ndar para medir el sobrepeso y su influencia en la salud durante much�simos a�os. Fue desarrollado por el belga Adolphe Quetelet y actualizado en la d�cada de los ochenta por Ancel Keys, de quien se conservan declaraciones muy duras hacia las personas con sobrepeso. Las llam� �feas�, �desagradables�, �repugnantes �ticamente� y las acuso de, esto es llamativo, �desgastar el mobiliario�.� —Se ve que, seg�n su opini�n, eran los cuerpos los que deb�an adaptarse a los muebles y no al rev�s. Desde luego es muy extra�o, y en cierto sentido oscuramente divertido, que alguien que justific� a trav�s de m�tricas ser tan abiertamente gord�fobo haya�acabado siendo�considerado�una figura de autoridad sobre los cuerpos. La gente se suele sorprender al saber que el IMC no solo fue dise�ado y promulgado por un racista —se refiere a Adolphe Quetelet, considerado un referente para algunos eugenesistas cl�sicos de la historia— y m�s tarde por un gord�fobo, sino que nunca se ha basado en datos reales sobre qu� cuerpos tienden a ser m�s saludables en las distintas sociedades. Vemos�a personas que el IMC incluye en la categor�a de sobrepeso con�una mortalidad y morbilidad m�s baja. Porque parece que, especialmente a medida que las personas envejecen, disponer de reservas de grasa en el cuerpo ejerce de factor protector. Sin embargo, no ha sido revisado el IMC para reflejar estas realidades. Este grupo sigue recibiendo el mensaje de que necesitan perder peso bas�ndose en unos criterios�incre�blemente�arbitrarios que tienen m�s que ver con las normas de belleza y el supremacismo del normopeso�que con datos convincentes sobre la salud, que, en cualquier caso, solo son promedios estad�sticos. —�Cree que pensar�a as� de no haber sido una persona con sobrepeso durante una gran parte de su vida? —En este momento, mi cuerpo�es convencional�dentro de mi grupo de edad. Mi tama�o entra en el est�ndar de�una mujer de mediana edad que ha sido madre. Esa es hoy mi realidad por razones, en realidad, bastante�aleatorias.�Sin embargo observo�que�ahora la gente reacciona ante m� de una manera diferente. Por tanto, creo que tengo cierta�perspectiva hacia el rechazo. Haber sido una persona gorda me ha permitido tener�punto de observaci�n�epistemol�gica �til para poder constatar c�mo, exclusivamente por la imagen, se�te considerada una voz que no merece ser escuchada. Algunas de las personas m�s brillantes con las que me he topado y que�considero referentes en mi campo han resultado ser personas con cuerpos grandes. Imagina todo lo que se hubiera perdido el mundo si no hubi�semos podido escuchar voces como la de�Roxane Gay, por ejemplo.�Y, sin embargo, lo m�s probable es que estemos�descartando�ese tipo de talento sistematicamente. —Los fil�sofos de la salud siguen discutiendo sobre qu� es y no es una enfermedad. Sin embargo, a nivel social ya se considera sin demasiada reflexi�n la obesidad como una enfermedad. �Qu� le parece? —Creo que hay un mecanismo muy predecible y que orbita la consideraci�n de la obesidad como una enfermedad, y es el hecho de que los� medicamentos an�logos del receptor del GLP-1 como Ozempic y Wegovy han resultado ser un gran negocio. Y esto lleva al fen�meno cl�sico por el que, si tienes un tratamiento,�tambi�n tienes�una enfermedad. Es lo que se denomina�como�disease mongering (en espa�ol, literalmente, tr�fico de enfermedades). Hay multitud de ejemplos. Nos inventamos una hormona para el crecimiento humano y autom�ticamente describimos una categor�a diagn�stica:�talla baja idiop�tica. La gente dej� de ser baja, que era una forma m�s de la variedad humana, para pasar a ser susceptibles de ser tratados m�dicamente porque, de nuevo, se lanz� al mercado un medicamento rentable. Creo que, de forma clara,�estamos ante el mismo escenario con los�medicamentos an�logos del receptor del GLP-1, que por supuesto juegan un papel importante en el tratamiento de enfermedades reales como la diabetes y�tambi�n�ante otros problemas. No quiero minimizar el hecho de que han sido �tiles para mucha gente, pero asumir que el mero hecho de tener un cuerpo m�s grande es, en s� mismo, una enfermedad, creo que proviene de este fen�meno; el de la promoci�n de una enfermedad producto�en base a�los intereses de las grandes compa��as farmac�uticas y a la forma en la que, inconscientemente, servimos a esos intereses al sumarnos al carro de�calificar la obesidad como enfermedad. —Sin embargo, hay una frase en su libro que dice: �Hay una realidad obvia: la gente gorda est� menos sana que las personas delgadas�. —La frase original es que existe una correlaci�n clara entre estar muy gordo y estar menos sano. Esto creo que est� claro. Pero no se traslada de manera obvia a aquellos individuos con niveles moderados de sobrepeso. En absoluto esa relaci�n est� clara. De hecho, como ya he mencionado, las personas con mayor grasa en sus huesos suelen enmarcarse en categor�as m�s saludables. Pero s�, la relaci�n entre altos niveles de obesidad y peor condici�n de salud est� ah�. Sin embargo, ni siquiera sabemos si es una relaci�n de causa-efecto. �Es ese exceso de peso la causa de los problemas de salud?, �o es que son los problemas de salud los que generan un aumento de peso? Podr�an ser ambas, claro. Adem�s, est� el hecho de que�las personas�con mucho peso tienden a tener peores cuidados m�dicos, un menor acceso al ejercicio f�sico, a la habilidad de mover su cuerpo de formas que�son demostrablemente importantes para las personas. Hay un mont�n de evidencia de que es estar en forma, y no estar gordo, el factor m�s determinante�de salud —la autora hace aqu� en ingl�s un juego de palabras entre fitness y fatness—. Por tanto, insisto, debemos ser cuidadosos con las narrativas simplistas que aseguran que el sobrepeso, por s� mismo, est� claramente provocando problemas de salud. Y aunque as� fuera, seguir�a siendo necesario tratar a la gente con cuerpos grandes�con compasi�n, cuidados m�dicos adecuados y�siendo cautos frente a mensajes�reduccionistas�que aseguran que el sobrepeso es mortal. Porque es un hecho que mucha gente gorda�contin�a viviendo vidas florecientes y, en gran medida, saludables hasta edades avanzadas. —Esto me recuerda a cuando el escritor Kurt Vonnegut brome� en una entrevista en el 2006 con demandar a la industria tabacalera por no haberle causado c�ncer de pulm�n, a pesar de haber fumado�toda su vida. Argumentaba que era publicidad enga�osa.�� —Pues es similar,�pero m�s all� de que se acabe confundiendo un factor causal importante�con la etiolog�a de una enfermedad, eso no significa que�uno pueda pronunciarse sobre la salud de un individuo en particular. Y eso tambi�n pasa con las personas con sobrepeso. Una persona muy gorda tiene que soportar que le digan, especialmente en internet, que se va a morir ma�ana. Las cosas no�son tan simples y la realidad es que se est� lanzando como un insulto, en asoluto como una expresi�n de preocupaci�n. —La define como�una �forma t�xica de preocupaci�n�.�—As� lo creo. No creo que sea una preocupaci�n genuina por estas personas, la cr�tica no parte desde la compasi�n y la curiosidad por un ser humano que est� atravesando algo as�. De lo que en realidad se trata es de creerse con derecho a decirle a otro de manera presuntuosa lo que es bueno para �l, sin ninguna consideraci�n�sobre si es realista lo que est�n diciendo o�hacia las limitaciones a las que se enfrenta, que pueden ser socioecon�micas, de tiempo, de salud o de discapacidad. En cualquier caso, que la �nica preocupaci�n que muestres sea�por el peso corporal de alguien�lo considero bastante revelador. Uno de los grandes predictores de salud de una persona�son sus horas de sue�o, �con qu� frecuencia la gente se burla de los dem�s�si no duermen lo suficiente? En cambio,�la idea de que alguien te interrogue sobre tu peso, incluso�un extra�o, es socialmente aceptada en muchos c�rculos. —Raza, color de piel, orientaci�n sexual, edad, discapacidad y peso. Son algunos de los sesgos m�s presentes en nuestra sociedad, pero, seg�n dice, ninguno ha experimentado un mayor crecimiento en los �ltimos veinte a�os como la gordofobia.� —Es incre�ble.�Es cierto que el trabajo que mostr� este fen�meno no estudi� el sesgo de g�nero. Siento curiosidad por c�mo hubiesen sido esos resultados, porque creo que la misoginia est�