
elnortedecastilla.es · Feb 17, 2026 · Collected from GDELT
Published: 20260217T064500Z
Comenta En los anales de la polÃtica reciente, quedará el episodio en el que Óscar López, ministro todoterreno y estratega de turno del presidente, decidió encontrar ... la causa de los males electorales del partido en Aragón no en la caÃda en desgracia de la formación a causa de escándalos, pactos perversos y desencanto ciudadano, sino en el más allá. Según su razonamiento, Javier Lambán (fallecido en agosto y, por tanto, sin posibilidad de defenderse) tenÃa la culpa de la debacle electoral maña, una jugada de realismo mágico polÃtico, porque cuando ya no se puede señalar a los propios, siempre queda el recurso del difunto. Algo similar a culpar 'de todo' al cadáver del exconsejero Villanueva en el juicio de la 'trama eólica' trabada durante el gobierno de Juan Vicente Herrera.López confunde la explicación con la excusa y parece haber desarrollado una teorÃa inédita de la responsabilidad retroactiva: los votos que faltaron en 2026 serÃan ecos lejanos de decisiones pasadas que vagaron por las urnas. Resulta curioso que el mismo partido que ensalza la memoria y el respeto a sus referentes encuentre tan pronto en uno de ellos el chivo expiatorio perfecto. Quizá el ministro pensó que culpar a un ausente es más cómodo que rendir cuentas por los errores del presente. Pero el caso flagrante de desprecio personal hacia los muertos no enmascara la inoperancia del ministro pseudosegoviano, quien durante su estancia en Castilla y León dejó claro lo vacuo de su existencia polÃtica. El tipo iba de ciclista durante su rol en estas tierras, pero más adelante desarrolló una estrategia de supervivencia basada en trepar por la montaña hacia el dintel de la columna, aplicándose en el ardid que explica por qué se sienta hoy en el Consejo de Ministros, tras su indigestión entre las sábanas de Paradores. Este contenido es exclusivo para suscriptores PolÃtica Aragón