
lasillavacia.com · Mar 1, 2026 · Collected from GDELT
Published: 20260301T110000Z
El gobierno ha cacareado los resultados de los Equipos Básicos en Salud (EBS) en función de cifras exorbitantes: 4,2 billones de pesos invertidos, 6 millones de personas atendidas y 11 mil EBS que han operado desde 2022 hasta la fecha. Solo con que médicos, psicólogos y enfermeros lleguen a las casas más recónditas de la ruralidad en Colombia, condenadas al ostracismo de las trochas y el abandono del Estado, el programa tiene con qué sacar pecho. A diferencia de cómo funciona el sistema de salud tradicional, donde el enfermo va al médico, los EBS invierten esta lógica. Profesionales en salud llegan hasta las comunidades más vulnerables buscando riesgos antes de que se materialicen. Se trata de una mirada preventiva promovida por la Organización Mundial de la Salud, y que fue acogida con entusiasmo por gobiernos como el del Reino Unido y de izquierda latinoamericana, como Cuba, Venezuela y ahora en Colombia con Gustavo Petro. Sin embargo, por la manera cómo ha sido implementada en el país, se desconoce su impacto en salud pública porque ni siquiera se está midiendo de manera unificada en los territorios, según reconoce incluso el Ministerio de Salud. Aun así, Petro afirma sin evidencia que han servido para bajar indicadores como la tasa de mortalidad infantil. Los EBS sí sirven para sostener redes clientelares de casas políticas regionales, como la de la familia del ministro Guillermo Alfonso Jaramillo. Jaramillo le ha chutado la responsabilidad a los gobiernos locales que administran los hospitales de usar la plata pública para engordar la clientela o hacer proselitismo político. Sin embargo, en el hospital intervenido por la SuperSalud de su pueblo natal, el Líbano, Tolima, la foto es la misma y es el jaramillismo el que está haciendo campaña repartiendo regalos entre los campesinos con la participación de miembros de los EBS. Además, La Silla encontró al menos 12 políticos regionales que fueron contratados por el Ministerio de Salud como enlaces territoriales, entre otras cosas, para el programa de EBS. Entre ellos, el más visible es el otrora coordinador nacional de los enlaces, Marco Hincapié, actual candidato a la Cámara del Pacto Histórico y del jaramillismo en Tolima. Tres años y medio después de que el Ministerio iniciara el piloto del programa de EBS, la mayoría de datos que arroja esa gran caracterización casa a casa son demográficos, no de salud, y hay dudas sobre su fidelidad por problemas técnicos de la plataforma que soporta la información. Y así como hay casos en los que la visita de un EBS ha atendido urgencias médicas y salvado vidas, hay también familias que resultan teniendo dos o tres primeras visitas, solo de caracterización o incluso quienes nunca llegan a ser visitados. Como el programa depende de los giros de plata del gobierno y la contratación no es continua, el personal médico rota demasiado. Eso implica no solo capacitar gente nueva constantemente sino también que los recorridos casa a casa queden incompletos. La Silla revisó decenas de procesos de contratación pública disponible en el Secop relacionada con los EBS y más de 30 propuestas técnicas que justifican cuánta plata le asigna el Ministerio a cada hospital. También acompañó las jornadas de campo de dos EBS y habló con más de 15 personas que han trabajado en el programa (médicos, psicólogos, enfermeros, administrativos y gestores), así como con veedores, concejales y usuarios atendidos por el programa. Esta investigación revela prácticas clientelares y patrones de posibles irregularidades en la ejecución del programa, que si bien abarca todo el país, no es medible más que por la hazaña de adentrarse en zona rural (aunque también incluye atención urbana). La política electoral del ministro con los EBS En Líbano, Tolima, hay dos bustos al médico, exalcalde y exministro de Salud Alfonso Jaramillo Salazar. Uno en el parque y otro, recién puesto, en el hospital regional, que lleva su nombre. Lo inauguró hace 3 meses su hijo, el ministro Guillermo Alfonso Jaramillo, un liberal que transitó a la izquierda de la mano de Gustavo Petro y es hoy uno de sus aliados más cercanos. De lo que más le agradecen a Jaramillo papá en el Líbano es precisamente la construcción del hospital regional, que la Superintendencia de Salud controla administrativamente desde el 27 de octubre de 2023, 5 meses después de que Jaramillo hijo llegara a ser ministro. Desde diciembre de 2023 el hospital ha recibido transferencias del MinSalud por 14.609 millones de pesos para financiar los EBS. Según el gobierno, todos los municipios del país han tenido EBS pagos directamente por el Ministerio, a pesar de que las responsabilidades de las EPS incluyen esa medicina preventiva. Eso va en línea con el corazón de la reforma a la salud que el gobierno no pudo aprobar en el Congreso pero intentó hacer por su cuenta: reducir la plata que se transfiere de las EPS y aumentar la que se gasta por la red pública de hospitales. Pero el modelo de los EBS del ministro Jaramillo no ha controlado ni supervisado el manejo clientelar de la contratación de esos miles de millones que queda a merced de alcaldes y gobernadores que controlan los hospitales públicos. O en el caso del Líbano, en manos de la Fundación Alfonso Jaramillo Salazar que hoy es el puente entre los EBS que financia el Ministerio de Salud y la campaña política del jaramillismo en ese municipio. La casona donde está ubicada la hoy Fundación Alfonso Jaramillo fue por décadas la casa del directorio del Partido Liberal. En la fachada están Alfonso Jaramillo papá, su esposa Hilda Martínez, y sus hijos, el ministro de Salud y el exsenador excandidato a la Gobernación, Mauricio Jaramillo. Al lado, está colgada la publicidad política de dos candidatos al Congreso. El primero es Marco Emilio Hincapié, quien aspira a la Cámara de Representantes por el Pacto Histórico. Es hijo de Marco Emilio Hincapié Ramírez, actual presidente de Coljuegos, quien coordinó la labor de testigos electorales en la campaña presidencial de Gustavo Petro y fue representante legal del partido Colombia Humana. Hincapié hijo se quemó a la Alcaldía de Ibagué en 2023. Luego, durante el primer semestre de 2024 fue contratado como coordinador nacional de los enlaces territoriales de los EBS del Ministerio. Como Hincapié, La Silla encontró otros 12 políticos locales fungiendo como enlaces territoriales entre las gobernaciones y alcaldías y el Ministerio de Salud, contratados por este mismo y algunos sin experiencia en el sector de la salud: Jennifer Ariza fue enlace territorial en el Cesar y participó en la consulta del Pacto Histórico en octubre. Estiben José Molina enlace territorial del Magdalena, fue candidato a la Asamblea por el Pacto Histórico en 2023 y es el director del Mais en ese departamento. Fidel Prieto Valencia fue enlace territorial de Caquetá y excandidato a la Cámara allá por el Pacto Histórico Alberto Bernal Jiménez fue enlace de Bolívar, tres veces concejal de Cartagena, exgobernador de Bolívar y excandidato a la Cámara por La U en ese departamento. Nohemy Palacios Potes, enlace en Chocó y militante de Colombia Humana. Rubén Ramírez Arbelaez, exconcejal de Ibagué y exdiputado de Tolima, enlace en ese departamento. Alexander Becerra Tirado, excandidato al Concejo de Floridablanca y enlace en Bucaramanga. Juvenal Arrieta, excandidato Cámara Indígena por Mais. Christian Narvaez Patiño, exconcejal de Popayán. Armando de Jesús Almeira Quiroz, exconcejal y enlace en Valledupar. Leandro Gutiérrez, exdiputado en Caldas y enlace en Manizales. Lina De Armas, excandidata a la Alcaldía y enlace en Valledupar. La Silla revisó los informes de ejecución de esos contratistas y en algunos casos sus tareas se limitaban simplemente a asistir a reuniones de socialización de los programas del Ministerio. Tres coordinadores de EBS en Tolima, Norte de Santander y Santander, le dijeron a La Silla que la figura del enlace no era tan operativa sino más política. Por ejemplo, como contó La Silla Vacía, el enlace territorial de Santander, Juan de Dios Tarazona, quien ha sido candidato local por el Pacto Histórico y director de la campaña de Petro en Santander, hizo lobby por los alcaldes de la provincia García Rovira, de donde es oriundo, para garantizar dotación y la remodelación de hospitales. Eso es clave a la luz de la distribución de la plata del programa que hacían asesores del ministro presuntamente con fines políticos, como denunció Cambio. La Silla le preguntó al Ministerio qué resultados medibles había de los enlaces regionales pero en respuesta escrita se limitó a describir las funciones que en el papel tienen esos contratistas. “La contratación (…) se enmarca en el régimen de contratación vigente”. El otro candidato que figura junto a la familia Jaramillo en la casona del Líbano es el representante por Cundinamarca, Óscar Sánchez, quien está buscando saltar al Senado. En diciembre pasado Sánchez tuvo un mitin político en ese municipio y entre los anfitriones que posaron junto a él estuvieron las hijas del excandidato liberal a la Alcaldía Geovanny Arias y Sandra Milena Quijano. De rojo en la esquina izquierda, las hijas de Geovanny Arias. De blanco en el centro, Mauricio Jaramillo, hermano del ministro Guillermo Jaramillo. Geovanny Arias y su esposa venían siendo caras visibles en la Fundación hasta que empezó la campaña política. Por ejemplo en mayo, lideraron un evento de día de las madres junto al hermano del ministro, Mauricio Jaramillo. Exsenador Mauricio Jaramillo (hermano del ministro) junto a Sandra Quijano y Geovanny Arias. Arias es conocido en el Líbano como el hombre de confianza del jaramillismo. En 2023, cuando era candidato liberal a la Alcaldía, denunció irregularidades en la contratación y presión a los empleados del hospital para participar en política. El hospital fue intervenido por la Superintendencia de Salud el 25 de octubre, 4 días antes de las elecciones regionales y Arias lo cobró como rédito político. “Vamos a liderar por fin a