
lasillavacia.com · Feb 27, 2026 · Collected from GDELT
Published: 20260227T163000Z
El 8 de febrero, unas 120 personas asistieron en el polideportivo de La Lagunilla, en Chaparral, a un evento organizado en apoyo de la candidatura de María Janeth Sabogal a la curul de paz de esa región. El acto contó con pendones, afiches, sonido profesional, registro audiovisual y un equipo logístico encargado de la coordinación. Aunque el discurso destacó sus raíces campesinas y su condición de víctima, el evento evidenció una campaña con recursos, estructura y estrategia, más propia de una maquinaria organizada que de una iniciativa espontánea. En teoría, esa curul fue creada en los Acuerdos de Paz con las Farc para las víctimas. En la práctica, en los cuatro municipios del sur del Tolima que conforman una de estas subregiones, la disputa se desarrolla bajo la influencia del senador conservador Óscar Barreto Quiroga. La campaña de María Janeth Sabogal, que se presenta como una propuesta nacida en el campo y sostenida por campesinos y víctimas, se mueve justamente bajo la sombra del barón electoral que ha concentrado el poder político departamental durante más de una década y que se autodefine como “el más uribista del país”. En el departamento, la estructura de Barreto controla prácticamente toda la política local. Cuenta con una red de alcaldías, la gobernación, mayorías en la Asamblea. Además, mantiene incidencia en la designación de gerentes de hospitales públicos y en instituciones como la Universidad del Tolima y Cortolima. Para estas elecciones, va de retirada del Congreso, pero aspira a heredarle la curul a su sobrino Santiago Barreto. Mientras, alfiles de su grupo respaldan también a María Janeth Sabogal, la favorita para quedarse con la silla dispuesta para los afectados por la guerra. La relación entre la candidata y el barretismo María Janeth Sabogal no llega a esta campaña únicamente por su historia como víctima ni parte desde cero. En los últimos años, su carrera política ha atravesado etapas clave en el barretismo de Tolima. En 2022, fue fórmula de Haiver Rincón, quien resultó elegido representante con 1.995 votos, superando a Gisela Vargas (1.110) y a la propia Sabogal (905). Rincón fue identificado como cercano a Barreto y diversos sectores atribuyeron parte de su victoria al apoyo de la estructura barretista. Así lo reportaron en su momento medios como la W y El Espectador. Tras esa elección en la que perdió, Sabogal fue designada secretaria de la Mujer en la Gobernación del Tolima durante la administración de Ricardo Orozco, quien está vinculado al círculo político de Barreto. En Chaparral, la capital del sur del Tolima y un municipio clave en la circunscripción por su posición estratégica, la campaña de Sabogal cuenta con apoyos notables de la Alcaldía, cuyo mandatario, Helbert González, fue elegido con el respaldo del barretismo. Actualmente, la hermana y la esposa del mandatario, Rocío González y Sandra Liliana Quintero, hacen campaña pública por Sabogal, participando en redes sociales y en eventos comunitarios en Bilbao, Gaitania y Chaparral. De hecho, Rocío González, la hermana del mandatario, hace campaña pública tanto por Sabogal como por Santiago Barreto al Senado. Este cruce de apoyos no constituye una irregularidad per se, pero refuerza la idea de una red política que opera de manera articulada en el municipio y desdibuja la frontera entre la curul de víctimas y la estructura tradicional que ha dominado el departamento. Campaña Santiago Barreto Foto: Facebook de Barreto tomada 10 de febrero, Roció González, hermana del alcalde de chaparral en la campaña Barreto. Campaña Janeth Sabogal Chaparral Foto: Facebook de Sabogal tomada 23 de enero, Rocio González, hermana del alcalde de cChaparral en la campaña de Sabogal. También le hacen campaña a Sabogal personas con contratos recientes en la Alcaldía, quienes aparecen en fotografías o videos de campaña de la candidata. Entre ellos, David Masmela Cruz que ha mantenido vínculos con Empochaparral. Estos apoyos no son irregulares, pero en la política tradicional evidencian la dirección de una estructura. En entrevista con La Silla Vacía, Sabogal negó vínculos con el clan Barreto y afirmó que sus fondos provienen de su trabajo de 19 años distribuyendo productos de una multinacional japonesa y de una finca familiar: “Con la venta de plátano y cacao hemos invertido en la campaña”. Sin embargo, los líderes locales describen su estructura como organizada, con coordinación logística, agenda centralizada y presencia constante de un equipo jurídico. Para contactarla, por ejemplo, fue necesario pasar por miembros de su equipo, incluido un abogado. Ruby Oviedo, representante legal de Asoambeima, la asociación que la avaló, sostiene que esa organización no es un instrumento de ninguna maquinaria: “Asoambeima no es un partido político ni responde a intereses de maquinaria. Somos una organización de base campesina que decidió participar porque la curul es de las víctimas, no de los partidos”. Sabogal también afirma: “Yo no pertenezco a ningún partido. Esta es una candidatura construida desde el territorio, con líderes veredales y asociaciones campesinas. Aquí nadie nos está imponiendo agenda”. El cruce de Sabogal con el barretismo no sólo se expresa en su trayectoria burocrática, sino también en la forma en que se organiza su campaña en Chaparral. El 23 de diciembre, en ese municipio, las redes sociales dejaron una secuencia llamativa. En fotografías publicadas ese día por la propia Sabogal se registra la apertura de su campaña en un evento al que asistió Antonio Álvarez, su principal líder territorial. En paralelo, publicaciones del senador Óscar Barreto y de la representante barretista Delcy Isaza muestran actos políticos en el mismo lugar y con asistentes que coinciden visualmente. Aunque no hay evidencia pública sobre la hora exacta de cada intervención, la coincidencia de escenario y protagonistas sugiere que la campaña a la Citrep se movía dentro del mismo circuito político que las aspiraciones del conservatismo departamental. Sabogal es la principal candidata de la asociación Asoambeima y su fórmula en la lista es Edi Silva, productor de café y dirigente gremial con presencia en el Comité de Cafeteros, una estructura con base en las veredas. Tras llegar al Senado en 2022 con más de 110 mil votos por el Partido Conservador, Óscar Barreto rompió con su primo Miguel Ángel Barreto, a quien antes había impulsado políticamente. Ahora que quiere dejar la curul a su sobrino, Santiago Barreto, lo que se dice es que quiere reservarse la opción de disputar la Gobernación del Tolima en 2027. Detrás de la apuesta del sobrino de Barreto se han alineado los seis aspirantes conservadores a la Cámara en el Tolima, incluidos los tres representantes actuales (Gerardo Yepes, Alejandro Martínez y Delcy Isaza) y el exalcalde de San Luis, Guillermo Alvira, cercano a la gobernadora Adriana Magali Matiz, en un intento por asegurar al menos una cuarta curul y mantener presencia simultánea en el Congreso y la Gobernación. En ese engranaje, la curul de víctimas no opera como un escenario aislado, pues las campañas al Senado, la Cámara ordinaria y la circunscripción de paz coinciden en los mismos recorridos por veredas, en las reuniones comunales y en la logística que moviliza a los votantes el día de las elecciones, de modo que la misma estructura territorial puede orientar el voto en varios tarjetones durante una sola jornada. El contraste: otras campañas enfrentan condiciones desiguales Frente al despliegue de Sabogal y Asoambeima, las demás candidaturas a la Citrep 15 operan con estructuras más limitadas. Las campañas de candidatos como Luan Mendoza, Erick González (Sentipensante TV), Nancy Arias y Yisela Vargas se basan principalmente en recorridos veredales, reuniones pequeñas en salones comunales y visitas puerta a puerta. Luan Mendoza y Nancy Arias representan apuestas apoyadas en organizaciones sociales y de víctimas, sin la misma capacidad logística para movilizar grandes grupos ni para exhibir piezas audiovisuales de alto nivel de producción. Yisela Vargas, líder campesina de la vereda Bilbao (Planadas), fue tercera en 2022 y es descrita por líderes locales como una persona con trayectoria en la implementación de los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial (PDET) y en espacios de cooperación internacional. Hoy es fórmula de Haiver Rincón en la lista 502, lo que le permite acceder a una estructura electoral ya montada, pero también la vincula al mismo engranaje que sectores críticos asocian al barretismo. Un candidato alternativo consultado resume el efecto de la dispersión: “Nos estamos canibalizando. Si seguimos divididos, favorecemos a quien tenga más estructura”. La experiencia de Haiver Rincón en la primera Citrep 15 evidenció la brecha entre el diseño de la curul de víctimas y su funcionamiento real en la política del sur del Tolima. Rincón ganó en 2022 con 1.995 votos y, durante el periodo 2022–2026, se centró en acompañar iniciativas de otros congresistas más que en liderar proyectos propios de alto perfil. Fue ponente de 23 proyectos de ley, coordinador de cinco y coautor de 58, sin figurar como autor principal de iniciativas significativas. Además, participó en un debate sobre el control político y presentó tres proposiciones. Rincón defiende su gestión argumentando que un congresista no es ordenador del gasto y que su función es gestionar ante los ministerios y acompañar procesos. Desde la Comisión Sexta, encargada de transporte, educación y comunicaciones, afirma haber priorizado la malla vial del sur del Tolima y la interlocución con el Gobierno nacional. Sin embargo, en el territorio la percepción es diferente. Líderes como Jhon Otavo consideran que la gestión se mide por la presencia constante en campo y el propio Rincón reconoce que no logró acompañar de manera permanente a las víctimas en un territorio tan amplio. En la zona de Chaparral, Planadas, Ataco y Rioblanco, que conforman la subregión representada y donde operaron las llamadas