
lacronicabadajoz.com · Feb 23, 2026 · Collected from GDELT
Published: 20260223T101500Z
En Extremadura, al menos un 15% de los edificios presentan concentraciones elevadas de radón, un gas radiactivo que constituye un riesgo silencioso para la salud de los trabajadores. "El radón es un producto natural procedente de la desintegración de los componentes radiactivos del suelo, como el uranio y el torio. Es inodoro e incoloro y, por lo tanto, difícil de detectar salvo con aparatos especializados", explica María Ángeles Ramos, gerente de la Fundación Laboral de la Construcción.Este gas, con una vida media de apenas 3,8 días, se desintegra en otros elementos radiactivos que pueden adherirse al polvo en suspensión e ingresar al organismo al respirar. "El órgano principal expuesto son los pulmones —advierte Ramos— y es más peligroso en lugares de poca ventilación y con polvo de pequeño tamaño".| / EL PERIÓDICO¿Pero cuál es la normativa para combatir este peligroso gas?En Extremadura, la exposición al radón está regulada principalmente por el Real Decreto 1029/2022, que obliga a medir la concentración en lugares de trabajo situados en plantas bajas o subterráneas, minas, túneles o espacios donde se utilice agua subterránea, como balnearios o spas. Además, el Código Técnico de la Edificación (CTE) recoge medidas específicas para nuevas construcciones en zonas con alto potencial de radón.A esto se suman las guías específicas elaboradas por la Junta de Extremadura, centradas en la edificación, incluso en zonas rurales o naturales, para asegurar que las nuevas construcciones incorporen medidas de mitigación. "En resumen, si hay trabajadores o si son espacios cerrados con afluencia de público que puedan acumular radón no debe superarse el nivel de referencia de 300Bq/m3m que establece la norma europea", defiende.En la región es obligatorio medir su concentración en lugares de trabajo situados en plantas bajas o subterráneasEn ese sentido, la gerente considera que la Directiva Europea 59/2013, que es la que define cómo debe elaborarse y transponerse la normativa nacional, es una buena norma. "El problema es que los niveles de radón existentes en muchos países impiden fijar límites más bajos sin dificultar su cumplimiento económico".Adoptar el nivel de referenciaAun así, Ramos aboga por adoptar el nivel de referencia recomendado por la OMS, 100 Bq/m³, por debajo del límite legal europeo de 300 Bq/m³. "Un buen comienzo sería medir los niveles promedio en los centros de trabajo bajo rasante y, si superan la norma, actuar de inmediato, incluso con medidas simples como instalar ventilación forzada".De esta forma, asegura que las mediciones experimentales realizadas por la Fundación Laboral de la Construcción, aunque con periodos de muestreo cortos, confirman la magnitud del problema, puesto que un 11% de los centros de trabajo, en planta baja o bajo rasante en zona 2, superaba los criterios de la norma europea. Algunos edificios oficiales, restaurados recientemente para mejorar su eficiencia energética, registraron valores de hasta 1.800 Bq/m³, seis veces por encima del nivel máximo permitido.Detrás del 7% de los fallecimientos por cáncer de pulmónEl radón es la principal causa de cáncer de pulmón en personas no fumadoras, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). De hecho, investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Santiago de Compostela y del Laboratorio de Radón de Galicia, en colaboración con el Ministerio de Sanidad y el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), publicaron en 2021 un estudio que estimaba que la exposición al radón está detrás del 4% de las muertes que se producen en España por cáncer de pulmón. En el caso de Extremadura, este porcentaje era muy superior, del 6,9%, solo superado ligeramente por el de Galicia (7%).Y más allá de los efectos propios del gas, el riesgo se multiplica en fumadores. Así, una persona que fuma y está expuesta a altas concentraciones de radón, explica Ramos, tiene hasta 25 veces más probabilidades de desarrollar cáncer de pulmón que una persona no fumadora en las mismas condiciones.El gran desconocidoA pesar de su gravedad, la gerente indica que el radón sigue siendo un gran desconocido para muchos trabajadores, quienes "probablemente no sean conscientes del riesgo que sufren". "Los trabajadores, sobre todo los que desempeñan sus puestos en estos lugares de riesgo, instalaciones poco ventiladas en contacto con el suelo o bajo rasante, incluyendo un número significativo de edificios públicos, residencias, oficinas de información, comercios, oficinas, aulas… deberían ser informados y como mínimo realizar alguna medición siguiendo la norma y asegurarse que se encuentran si es posible por debajo de la recomendación de la OMS, 100 Bq/m3", afirma Ramos.En ese sentido, subraya que no existe desinformación intencionada, y "también es importante una información prudente para no crear alarma, lo que sería contraproducente", pero sí considera que hacen falta campañas sistemáticas, como la planificación de acciones informativas dirigidas tanto a trabajadores como a escolares, "para que la concienciación comience desde la base".