
diariodemallorca.es · Mar 2, 2026 · Collected from GDELT
Published: 20260302T064500Z
No hay un hecho más grave hoy en España y Europa que el deterioro provocado y progresivo que se está produciendo en el Estado de bienestar o modelo social europeo. Ahora que se habla tanto de blindar derechos no hay nada más urgente que garantizar algunos de los que lo componen.Valgan como ejemplos el escándalo en la sanidad pública por la falta de cribados del cáncer de mama y las excesivas listas de espera. Y La falta de personal adecuado en ciertas comunidades autónomas donde avanza la privatización de la enseñanza, ahogando las finanzas de las universidades públicas, mientras surgen como setas los centros particulares.Por otra parte, leemos y oímos las inquietantes declaraciones de políticos de la derecha poniendo en cuestión el derecho esencial de las mujeres a la interrupción voluntaria del embarazo.Según una noticia publicada recientemente, casi el 90% de las excedencias por cuidados en Baleares corresponden a mujeres. Estas cifras explican que la brecha salarial alcanza un máximo entre los 35 y 44 años, por el impacto de la maternidad, por lo que son necesarias medidas de conciliación familiar.A pesar de los índices positivos de crecimiento económico y la recuperación y creación de empleo, los niveles en índices de preocupación entre la ciudadanía son altos y las perspectivas bajas. Si pretendemos una economía productiva y competitiva debemos compaginar el respeto ambiental y el uso racional de los recursos naturales, con un progreso social que favorezca el empleo de calidad, la igualdad de oportunidades y la cohesión social.Nuestro crecimiento económico, basado en el turismo, es un hecho; pero no garantiza su sostenibilidad, ni repercute en un progreso social. Además de la excesiva ocupación del territorio e infraestructuras; salimos de uno de los veranos más calurosos de nuestra historia, síntoma claro del cambio climático. Y el futuro es incierto debido a la aceleración de la crisis energética impulsada por la guerra de Ucrania y de Palestina; que conlleva unos impactos económicos muy visibles en todo el mundo, como es una inflación muy alta y la falta de ciertos productos. Balears se encuentra especialmente afectada, y necesitada de cambios estructurales.Pero ¿qué significa el Estado de bienestar o social? Es el núcleo básico de las democracias europeas, el gran salto civilizatorio que se dio a partir de la Segunda Guerra Mundial y que las derechas quieren por todos los medios clausurar. Este contenido de derechos sociales, inexistente en otras latitudes, fue asumido por nuestra Constitución de 1978, una vez conquistada la democracia, cuando en el art. 1 dice que “España se constituye en un Estado social y democrático de derecho, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político”. Es decir, que además de garantizarse libertades civiles, se reconocen unos derechos sociales que si son erosionados se está corroyendo la propia democracia. Ahora bien, como consecuencia de la construcción de la España de las Autonomías, los elementos esenciales de este Estado de bienestar son competencia de las comunidades autónomas —la sanidad, la educación, etc.— que ha venido funcionando más o menos razonablemente, No obstante, lo más nefasto es la evolución de unas derechas que gobiernan en la mayoría de las CCAA y que no creen en el Estado de bienestar, en unos términos que garantice unos servicios públicos de excelencia y no una especie de “beneficencia” para menesterosos.Ahora que se habla tanto de blindar derechos no habría nada más urgente que garantizar algunos de los que componen el Estado de bienestar, mutándolos de derechos meramente declarativos en fundamentales. Sería una contribución memorable a que nuestro Estado social no sea desguazado por aquellos que no creen en él, pues da la impresión de que el Gobierno no tiene instrumentos para evitar tal estropicio democrático. La participación ciudadana no se puede cifrar en votar cada cuatro años, aunque las elecciones sean un factor determinante en nuestro sistema democrático. Se trata de apostar por la participación de la ciudadanía en proceso continuo a través de organizaciones sociales, deportivas, culturales, sindicales… los partidos políticos no tendrían que convertirse en simples maquinas electorales, sino en ejes fundamentales de vertebración.En referencia al entorno político, en nuestra Comunidad el binomio PP/VOX tiene mayoría, pero los populares gobiernan en solitario; situación que está provocando crispación interna, incluyendo descalificaciones. El resultado se refleja, de momento, en una indefinida agenda social que se concreta en una intensa preocupación ciudadana, especialmente entre las clases medias, así como unas perspectivas socioeconómicas confusas.Suscríbete para seguir leyendo