
eleconomista.es · Feb 23, 2026 · Collected from GDELT
Published: 20260223T091500Z
La bioeconomía se ha consolidado como un eje estratégico de la Unión Europea para avanzar en sostenibilidad y competitividad. En su reciente comunicación, la Comisión Europea refuerza el papel de los recursos biológicos como palanca para reducir la dependencia de los combustibles fósiles, impulsar la innovación y contribuir al cumplimiento de los objetivos climáticos. Este enfoque sitúa a los sectores que utilizan materias primas naturales y renovables en el centro de la transición ecológica, reconociendo su capacidad para generar valor económico, empleo de calidad y resiliencia industrial en un entorno global cada vez más exigente y competitivo.En este nuevo contexto, la industria que fabrica pasta, papel y cartón ocupa una posición clave como pieza clave de la bioeconomía. Su apuesta por materias primas renovables, la economía circular y el aprovechamiento energético de la biomasa la sitúan en una posición privilegiada para liderar su despliegue. Pero no todo el camino está hecho. La producción de papel conlleva una elevada demanda de energía térmica y eléctrica, que requiere un suministro continuo, competitivo y estable. Por ello, abordar los retos energéticos del sector se convierte en una cuestión estratégica para garantizar su papel como motor de la bioeconomía en España y en Europa. El gran desafío al que se enfrenta la industria papelera de nuestro país es avanzar hacia una descarbonización viable y equilibrada, capaz de reducir emisiones sin poner en riesgo la continuidad productiva ni la competitividad internacional. Se trata de una transición compleja, que exige políticas energéticas alineadas con las necesidades de los sectores intensivos en energía. Para lograrlo, hay una serie de principios clave que no deben perderse de vista. El primero es garantizar la neutralidad tecnológica. Las empresas deben poder elegir las tecnologías que mejor se adapten a las necesidades de sus procesos productivos. No existe una única solución válida para todas las industrias ni para todas las instalaciones, y limitar las opciones tecnológicas supondría dificultar una descarbonización efectiva y eficiente. En segundo lugar, la transición energética no puede apoyarse en una sola tecnología. La electrificación es una herramienta valiosa y necesaria, pero por motivos técnicos y económicos no puede cubrir por sí sola la demanda de energía térmica que requiere la fabricación de papel y cartón. Junto con la apuesta por la eficiencia energética, otras tecnologías como la cogeneración de alta eficiencia, el uso de biomasa, biogás o biometano, el desarrollo progresivo del hidrógeno renovable o la recuperación de calor residual, entre otras, resultan esenciales para avanzar. Un tercer principio fundamental es preservar y reforzar la cogeneración. En España, la industria papelera cuenta con 876 MW de potencia instalada en cogeneración, lo que demuestra su papel clave para cubrir simultáneamente las necesidades de calor y electricidad, con importantes ahorros de energía primaria y reducciones de emisiones de gases de efecto invernadero. Sin cogeneración, el sector sería más vulnerable a la volatilidad de los mercados eléctricos, lastrándose su competitividad energética y garantía de suministro. No obstante, la continuidad y evolución de la cogeneración dependen de la existencia de un marco regulatorio estable y predecible. Por último, y de forma determinante, es imprescindible corregir el diferencial de costes energéticos que lastra a la industria española frente a la de otros países. El sector papelero nacional compite en un mercado global y las diferencias en el coste de la energía pueden tanto poner en desventaja a los productos fabricados en España como desviar inversiones productivas hacia terceros países. Avanzar en la corrección de estos desequilibrios, reforzar los mecanismos de compensación y garantizar la estabilidad de los costes energéticos es una condición imprescindible para preservar la competitividad del sector. Para que la transición energética del sector papelero sea efectiva y compatible con la actividad industrial, es imprescindible pasar de la teoría a la acción. En este sentido, desde el sector planteamos una serie de propuestas claras que permitirían acelerar la descarbonización sin poner en riesgo la competitividad ni el empleo. En primer lugar, es necesario impulsar las inversiones que permitan acelerar la maduración y el despliegue de las tecnologías de descarbonización ya disponibles. Este proceso debe garantizar que las soluciones adoptadas sean técnica y económicamente viables, teniendo en cuenta la diversidad de procesos industriales y las necesidades específicas de cada instalación. En segundo término, los sectores industriales demandamos la puesta en marcha de mecanismos de financiación estables y a largo plazo para la descarbonización. La certidumbre regulatoria y financiera es una condición indispensable para facilitar las inversiones necesarias, especialmente en proyectos de gran escala y largo periodo de amortización, como los que caracterizan a la industria papelera. En este sentido, si bien los programas lanzados en el marco del PRTR son un paso relevante, creemos que no es suficiente. Por ello, proponemos la creación de un fondo específico para la descarbonización industrial, financiado en parte con los ingresos procedentes de las subastas de derechos de emisión de gases de efecto invernadero. Este instrumento permitiría acompañar a las empresas en su hoja de ruta hacia la neutralidad climática en 2050, apoyando la transformación tecnológica del tejido industrial sin comprometer su competitividad internacional. Cerrar la brecha entre ambición climática y realidad industrial es posible, pero requiere políticas energéticas coherentes, apoyo a la inversión y un diálogo permanente con los sectores productivos. La industria papelera española está preparada para seguir siendo parte de la solución, aportando valor, empleo y sostenibilidad a la economía y espera hacerlo con un marco que reconozca su papel estratégico y acompañe su descarbonización. WhatsAppFacebookTwitterLinkedinBeloudBluesky