
perfil.com · Feb 26, 2026 · Collected from GDELT
Published: 20260226T170000Z
Donald Trump está pateando el tablero del orden mundial. Los aranceles a los productos importados a Estados Unidos encontraron el freno de la Corte Suprema norteamericana, pero Trump aseguró que pondrá otros aranceles aún peores. Amenaza con bombardear Irán, lo que desataría un conflicto a gran escala y su popularidad continúa bajando en medio de un año electoral. A miles de kilómetros de Washington, en nuestro país, a Javier Milei le pueden explotar los misiles y misiles que el republicano le tire al mundo y una derrota electoral frente a los demócratas podrían desatar una crisis financiera en una economía que se volvió totalmente dependiente de la billetera del titular del Tesoro norteamericano, Scott Bessent. ¿Somos conscientes de la delicada situación en la que estamos como país? ¿Lo es el Gobierno? Para entender la naturaleza del problema hay que retrotraerse al 2018. En aquellos años, el FMI, a instancias del propio Trump, le prestó al Gobierno 57 mil millones de dólares de los que se llegaron a desembolsar 45 mil millones. Este fue el préstamo más grande de la historia del organismo y como sabemos, violaba los propios estatutos del Fondo. Recordemos un momento en la previa de la Cumbre del G20 en el que Trump y Macri se encuentran, Trump elogia a Franco Macri y el expresidente le agradece el apoyo frente al directorio de FMI para el préstamo. Esto no les gusta a los autoritarios El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad. El objetivo económico declarado era estabilizar el tipo de cambio y evitar una crisis financiera, pero el objetivo político era sostener a un aliado estratégico de Estados Unidos en la región y evitar una derrota electoral del gobierno argentino. Buena parte de esos dólares se usaron para contener corridas cambiarias y sostener la confianza de los inversores, lo que en los hechos implicó facilitar el pago de deuda a bonistas privados y permitir la salida ordenada de capitales. Cuando asumió el gobierno de Alberto Fernández, Argentina ya era el principal deudor del FMI. En 2022 se firmó un nuevo acuerdo por unos 44 mil millones de dólares que no implicó dinero fresco significativo sino la refinanciación del préstamo anterior. El objetivo fue evitar el default con el Fondo y postergar vencimientos, lo que permitió estabilizar parcialmente la situación pero dejó intacta la dependencia financiera. Con la llegada de Milei esa dependencia se profundizó. Argentina seguía debiendo más de 40 mil millones de dólares al FMI y necesitaba financiamiento para estabilizar el mercado cambiario. En 2025 el gobierno negoció un nuevo programa cercano a los 20 mil millones de dólares, con un desembolso inicial muy alto destinado a reforzar reservas y sostener la confianza de los mercados. Detrás de ese acuerdo volvió a aparecer el respaldo político de Estados Unidos. La administración de Trump y su secretario del Tesoro apoyaron activamente el programa, con un objetivo político similar al de 2018: sostener a un gobierno aliado y evitar un colapso económico que debilitara a un experimento económico considerado estratégico. Recordemos que Milei había perdido las elecciones provinciales en suelo bonaerense por trece puntos con el peronismo comandado por Axel Kicillof. También recordemos que Milei venía de duras derrotas en el Congreso y la oposición había conseguido el peligro número de dos tercios para bloquear los vetos contra la Ley de Financiamiento Universitario y de Emergencia de Discapacidad. En ese momento de extrema debilidad, en el que periodistas serios como Joaquín Morales Solá contaron que tras los bastidores de la política se mencionaba la posibilidad de una Asamblea Legislativa y de una caída anticipada de Milei, aparecieron los 20 mil millones de dólares de Bessent. Este desembolso logró frenar la suba del dólar que ya había perforado el techo de la banda porque los bonistas se retiraban del país y canjeaban los bonos en pesos. Desde ese momento, el mercado entendió que Milei estaba respaldado por Trump y Bessent, quienes aseguraron que harían todo lo posible por sostener financieramente al gobierno de Milei. Además, en ese momento, recordemos que Trump amenazó a los argentinos que si no ganaba el Gobierno las elecciones nacionales no daría la ayuda que ya había comprometido. Tanto los sectores financieros, como la sociedad en general entendieron que si efectivamente esto sucedió, el lunes posterior a una eventual derrota de Milei, se desataría un caos económico. En un discurso, el propio Trump se adjudicó el triunfo de Milei en las últimas elecciones legislativas. "A Milei le di mi apoyo. No se supone que deba apoyar gente, pero lo hago cuando me gusta la gente. Milei estaba un poco detrás en las encuestas, pero terminó ganando". Esto nos trae una reflexión. La ayuda de Trump y Bessent a Milei fue dos semanas antes de la elección y tuvo un efecto electoral innegable. En cambio, la ayuda de Trump a Macri fue más de un año antes y el efecto evidentemente se disipó y perdió con Alberto Fernández en 2019. Mario Grinman: "Algunos vamos a quedar en el camino, es el precio que hay que pagar para tener una Argentina normal" Por otro lado, es probable que desde ese momento haya operado una suerte de mecanismo de defensa en la sociedad que nos anestesia frente al enorme riesgo que atravesamos. Toda una economía sostenida en la voluntad del presidente de otro país, que tiene un carácter tan explosivo como impredecible. En ese sentido, la fortaleza financiera del Gobierno, estar respaldado por la principal economía del Gobierno, es también su principal debilidad. Esto nos remite a tres grandes mitos de la tradición occidental que muestran cómo aquello que constituye la mayor fortaleza de un personaje suele ser también la causa de su caída. En las historias de Edipo, Antaeo y Sansón, el orgullo intelectual, la fuerza nacida de la tierra y el cabello sagrado funcionan al mismo tiempo como poder y como condena. Edipo, el rey de Tebas, era célebre por su inteligencia y su confianza en la razón. Gracias a su capacidad para descifrar enigmas resolvió el acertijo de la Esfinge y salvó a la ciudad, lo que le permitió convertirse en rey. Pero esa misma seguridad en su lucidez fue también su perdición. Convencido de que podía dominar el destino mediante el conocimiento, investigó obstinadamente el origen de una peste que asolaba Tebas hasta descubrir que él mismo era el culpable: había matado a su padre y se había casado con su madre sin saberlo. Su orgullo racional lo llevó a buscar la verdad hasta el final, incluso cuando esa verdad significaba su destrucción. La inteligencia que lo elevó fue también la que lo hundió. Antaeo, a veces escrito Anteo, el gigante de la mitología griega, obtenía su fuerza del contacto con su madre Gea, la Tierra. Cada vez que caía al suelo recuperaba su energía, por lo que parecía invencible en combate. Esa conexión con la tierra era su poder absoluto, pero también contenía el secreto de su derrota. Cuando Heracles lo enfrentó, comprendió que debía levantarlo en el aire para impedir que tocara el suelo. Suspendido lejos de su fuente de fuerza, Antaeo murió asfixiado. La misma condición que lo hacía invulnerable señalaba el punto exacto de su debilidad. Sansón, el héroe bíblico, poseía una fuerza sobrehumana ligada a su cabello, símbolo de su pacto con Dios como nazareo. Mientras su pelo permaneciera intacto, nadie podía vencerlo. Pero ese signo visible de poder era también una fragilidad evidente. Dalila descubrió el secreto y ordenó que lo afeitaran mientras dormía. Privado de su cabellera, Sansón perdió la fuerza y fue capturado por los filisteos. Su don divino estaba concentrado en un rasgo tan poderoso como vulnerable. Al igual que estos personajes mitológicos, Milei pudo atravesar varias, dos de ellas en 2025 en el otoño y nuevamente en la primavera, dificultades gracias a su gran fortaleza que reside en su relación geopolítica con Trump. Pero, esto deja a su gobierno completamente vulnerable a una suerte de efecto Trump. Si el efecto mariposa indicaba que el aleteo de uno de estos insectos en Hong Kong puede provocar un huracán en Nueva York, el efecto Trump indica que un revés militar, una derrota electoral o un paso en falso del republicano puede generar un aumento en los precios de los alimentos en Argentina y el fin del relato de la “derrota de la inflación”. Expulsan a un congresista demócrata tras exhibir un cartel contra Donald Trump: "Las personas negras no son monos" Expliquemos el contexto en el que está el líder republicano. Trump atraviesa uno de los momentos más complejos de su segundo mandato: su liderazgo se proyecta con fuerza sobre el escenario internacional, pero al mismo tiempo enfrenta riesgos militares, tensiones económicas y un deterioro político interno que podrían condicionarlo en el corto plazo. El frente más delicado es la crisis con Irán. La administración Trump volvió a intensificar la presión con sanciones económicas, despliegue militar y amenazas de acción si no se alcanza un acuerdo nuclear. El mayor temor de los mercados es que un conflicto derive en un bloqueo del estrecho de Ormuz, el paso marítimo por donde circula cerca del 20% del petróleo mundial. Analistas energéticos estiman que un cierre incluso breve podría disparar el precio del petróleo hasta entre 120 y 150 dólares por barril, con impacto directo en la inflación mundial. Incluso un conflicto limitado podría empujar el barril por encima de los 80 o 100 dólares. Por eso, cada escalada entre Washington y Teherán ya está generando subas en el precio del crudo y mayor volatilidad en los mercados. Al mismo tiempo, la economía estadounidense atraviesa tensiones vinculadas a la política comercial de Trump. Su estrategia basada en aranceles busca reducir el déficit comercial y recuperar industria, pero muchos economistas señalan que también vuelve menos eficiente a la economía y gene