
elpais.com.uy · Feb 22, 2026 · Collected from GDELT
Published: 20260222T103000Z
El pasado 10 de diciembre, el ministro de Economía y Finanzas (MEF), Gabriel Oddone, declaró a El País, que aspiraba a que Uruguay alcanzara una calificación de deuda “A”.Hay "bancos de inversión que nos han dicho que Uruguay tiene oportunidades para poder aspirar a eso (calificación A-/A3) y, por lo tanto, estamos empezando a trabajar con una agenda para levantar o atacar aquellos temas que restringen ese acceso”, había dicho Oddone en aquella ocasión.Actualmente, Uruguay tiene la nota inmediatamente anterior en dos de las tres principales agencias: BBB+ para Standard & Poor’s (S&P), y Baa1 para Moody’s. En tanto, en FitchRatings la nota es de BBB, dos escalones por debajo del A-. Hay otras dos agencias que califican a Uruguay: Morningstar DBRS (donde la nota es BBB) y la japonesa R&I (con calificación BBB+).¿Cómo está la situación de la economía uruguaya para poder llegar a ese nivel de calificación? ¿Qué aspectos se consideran críticos para lograr la mejora y cómo se analiza a Uruguay? El País dialogó con los analistas para Uruguay de Moody's, Standard & Poor's, Fitch y Morningstar DBRS. Fitch� Brendan McDermid / Reuters/REUTERS Los principales factores positivos que destacaron cada una de ellas sobre Uruguay coinciden: estabilidad jurídica (que es atractiva para los que invierten en la deuda uruguaya), el respeto a las reglas de juego, y la inflación que viene bajando y alineada a la meta del Banco Central (BCU), durante más de dos años.También destacaron la reforma jubilatoria que se aprobó en 2023.Del otro lado, los asuntos más preocupantes pasan básicamente por el déficit fiscal alto -4,1% del Producto Interno Bruto (PIB) en 2025- y el crecimiento bajo de la economía uruguaya, entre otros. Moody’s Moody’s mantuvo la calificación de la deuda soberana de Uruguay con la nota Baa1 y perspectiva estable, en un informe que publicado el pasado 29 de enero.Valoró que el país mantiene sus fundamentos macroeconómicos y su estrategia de desdolarización (impulsada por el Banco Central), además de un bajo déficit en cuenta corriente, un alto nivel de reservas, al tiempo que advirtió sobre el aumento del endeudamiento público.Moody´s advirtió que los déficits fiscales derivaron, precisamente, en un aumento de la deuda pública, aunque prevé que se estabilice en alrededor del 65% del PIB.El País dialogó con Elisa Parisi-Capone, vicepresidenta y analista senior de Riesgo de Moody’s, que tiene a su cargo la evaluación de Uruguay.Parisi-Capone aclaró que “el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea (UE) no fue mencionado explícitamente como un factor para la confirmación de la calificación de Uruguay, aunque la diversificación implícita de los mercados de exportación respalda el perfil crediticio en el mediano plazo”.“En general, la calificación está impulsada por un ingreso relativamente alto, instituciones sólidas, reformas fiscales y monetarias, bajo riesgo político y externo, y las expectativas de que la deuda se estabilice en torno al 65% del PIB durante los próximos tres años”, reafirmó.Consultada sobre si la postergación de la puesta en vigor del acuerdo Mercosur-UE podría afectar la calificación futura de Uruguay, Parisi-Capone lo negó: “Los efectos macroeconómicos de corto plazo de ese acuerdo son modestos, con beneficios que se materializan solo en el largo plazo y sujetos a importantes retrasos en la implementación. Por lo tanto, un aplazamiento breve no afecta la calificación ni la perspectiva”.Sobre los factores que más pesan negativamente en el caso de Uruguay, la ejecutiva destacó —tal como dice el propio informe de Moody’s— “el déficit fiscal y una trayectoria de deuda más elevados de lo que habíamos anticipado, que reducen el espacio fiscal y la capacidad de absorber futuros shocks, lo que añade presión negativa al perfil crediticio”.No obstante, “las fortalezas económicas, institucionales y externas de Uruguay ayudan a compensar las presiones fiscales”, matizó.Parisi-Capone destacó también que la persistente baja inversión y el modesto crecimiento tendencial de Uruguay continúan afectando la calidad crediticia. “En nuestro escenario base, la consolidación fiscal en curso, un mayor cumplimiento de la regla fiscal y la continua desdolarización deberían respaldar la estabilización de la deuda y mejorar el crecimiento del crédito y de la inversión”, sostuvo.Al preguntarle sobre la iniciativa del gobierno actual de plantear recientemente un cambio en la regla fiscal (en cierta manera, eliminando el tope del gasto), Parisi-Capone respondió que “nuestro análisis se centra en los resultados más que en las prescripciones de política; corresponde al gobierno determinar la mejor manera de alcanzar sus metas fiscales”.Algo similar afirmó ante la pregunta sobre la posibilidad de que el BCU intervenga en el mercado de cambios, con el fin de hacer subir el precio del dólar. “En lugar de centrarnos en políticas específicas, evaluamos la efectividad de la política monetaria de un soberano por su capacidad para cumplir sus objetivos de estabilidad de precios y abordar desequilibrios macroeconómicos. En el caso de Uruguay, un historial más prolongado de estabilidad de precios, desdolarización y crecimiento del crédito que respalde la inversión privada sería consistente con una puntuación más alta en efectividad de la política monetaria”, respondió. S&P Global Ratings La evaluación más reciente de S&P Global —que data del 26 de noviembre pasado— le mantuvo la nota a Uruguay en BBB+, con perspectiva estable.El País habló con Carolina Caballero, analista de Riesgo Crediticio y de Calificaciones de S&P y responsable de Uruguay, quien remitió a esa evaluación que destaca que “la flexibilidad fiscal en Uruguay sigue siendo una debilidad, pero esperamos que el crecimiento de la deuda gubernamental se desacelere en los próximos tres años”. Gabriel Oddone el ministro de Economía y Finanzas. Foto: Estefanía Leal. Dentro de una serie de consideraciones positivas sobre el país, S&P advirtió: “Podríamos bajar las calificaciones en los próximos dos años si Uruguay no logra contener su déficit fiscal, lo que llevaría a un incremento constante de la deuda neta del gobierno central y de los intereses, lo que debilitaría aún más el perfil fiscal del país y podría reducir la confianza de los inversores. Al mismo tiempo, un crecimiento del PIB a largo plazo más débil podría afectar la resiliencia económica y llevar a una calificación más baja”. No obstante, también mencionó que podrían "mejorar la calificación de Uruguay en los próximos dos años si la credibilidad del BCU sigue fortaleciéndose. Las medidas para aumentar la flexibilidad monetaria que conduzcan a una reducción sustancialmente más rápida de lo esperado de la dolarización en el sistema bancario y profundicen los mercados de capitales internos, eventualmente fortalecerían los canales de transmisión monetaria de Uruguay. Esto tendría que ir acompañado de un progreso consistente en la reducción del déficit fiscal”. Otro dato que destaca S&P es que los esfuerzos del BCU para anclar la inflación en torno a su objetivo muestran una credibilidad creciente, “lo que prepara el escenario para profundizar el crédito en moneda local”.Sobre el actual gobierno, señala que “el presidente Yamandú Orsi (del Frente Amplio) asumió el cargo en marzo de 2025. Los primeros meses de su administración apuntan a la continuidad en la dirección general de la política económica de Uruguay. La ley de Presupuesto refuerza la importancia de una regla fiscal para la sostenibilidad de las finanzas públicas. Incorpora algunos de los cambios que se habían discutido tras la implementación de la primera regla fiscal de Uruguay durante una serie de shocks externos. Esta última se introdujo en 2020 y mejoró la transparencia de las cuentas públicas, al establecer el balance estructural como objetivo, aunque resultó difícil contener el crecimiento de la deuda soberana. La propuesta de añadir un ancla de deuda a la regla fiscal extiende la visibilidad de la estrategia fiscal del soberano más allá del período presupuestario de cinco años”.Finalmente, S&P advierte que “si bien existe un consenso político sobre la importancia de políticas fiscales sostenibles, las diversas opiniones dentro de la coalición gobernante respecto al tamaño del sector público podrían ralentizar la ejecución de la agenda económica”. Fitch Ratings Christopher Dychala, director de Análisis de Rating de FitchRatings y quien evalúa a Uruguay, destacó en diálogo con El País, que la postergación de la implementación del acuerdo Mercosur-UE no incide en la nota, ya que “las últimas acciones de calificación y las proyecciones base de Fitch no incorporan el impacto potencial” de dicho acuerdo.En setiembre de 2025 Fitch mantuvo la nota de la deuda uruguaya en BBB y con perspectiva estable.“La implementación de ese acuerdo en los próximos años podría expandir los mercados de exportación para Uruguay, mejorar la competitividad interna y generar cierto impulso al crecimiento, pero esto podría tardar en materializarse y afectar el perfil crediticio del país. No obstante, lograr ese impulso también podría depender de otros esfuerzos y reformas para reducir los altos costos de producción, que han mantenido la inversión y el crecimiento en Uruguay bajos”. agregó.Como aspecto positivo, Dychala afirmó que, además de la solidez de las instituciones de Uruguay, entre otros factores, “recientemente, también ha experimentado mejoras notables en la credibilidad de su política monetaria y en la reducción de una inflación históricamente alta (con un promedio del 8,2% entre 2013 y 2023), que se situó dentro del rango de tolerancia del BCU en julio de 2023 y se mantuvo allí durante los 31 meses transcurridos desde entonces”. Fitch también pronosticó un déficit fiscal de alrededor del 4% del PIB en 2026, lo que llevará la deuda bruta a aumentar hasta el 67% del PIB en 2026, por encima de la mediana de los países con calificación 'BBB' que es del 57% del PIB.“Uruguay enfr