elidealgallego.com · Feb 26, 2026 · Collected from GDELT
Published: 20260226T013000Z
Por más que me esfuerzo no veo los cambios por ninguna parte. Son los mismos, con idénticos postulados, variando tan solo los eslóganes, los conceptos marketinianos o los mensajes. Lo cierto es que hemos visto un paso del colectivo electoral del Sumar viejo al Sumar nuevo, al que se pretende darle un nuevo aire. Lo que quiere decir que son los mismos pero con distintos collares. Se trata de una nueva refundación en la que falta alguna sigla que jugó un papel muy importante en el pasado. Las decisiones implican que los responsables de los partidos más a la izquierda de los socialistas hasta el momento no han aportado nada nuevo, algo de interés que pueda movilizar el voto que cada vez va más a la baja en cada nueva confrontación electoral a la que se enfrentan. Los coaligados que se juntaron en Sumar siguen disfrutando de las oportunidades que se les presentan estando en el Gobierno de España. Cada vez más dejan entrever, teniendo en cuenta las decisiones que adoptan, que son demasiadas fuerzas políticas con criterios y conceptos de la gobernabilidad bastante dispares. De todos modos la unidad entre ellos y ellas queda patente en lo que se refiere a dejar de pisar moqueta y bajarse del coche oficial. Lo que quiere decir seguir disponiendo de unos presupuestos generales prorrogados que en tres años no han sido aprobados por la institución parlamentaria. La vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, gestora de la coalición de Sumar, no ha querido estar presente, o no la dejaron –que esa es otra de las dificultades con las que se encuentra si quiere conservar su puesto de salida en el proceso electoral– en el nuevo relanzamiento de las fuerzas más a la izquierda del PSOE, a través de un conglomerado de siglas que cada vez tienen menos sentido y menos votos a la hora en la que se abren las urnas electorales. La política ferrolana que comenzó su andadura institucional en el campo municipal, cambió un fin de semana de actuación política ante los militantes, seguidores y posibles votantes, por dos conciertos y por ir de tiendas en A Coruña, ciudad que visita con bastante frecuencia. Hace años que sigo la carrera política de esta abogada laboralista que comenzó a incorporarse a los movimientos sociales, de calle fundamentalmente, y que fue alcanzado puestos de salida en las listas, tanto autonómicas como nacionales. Se trata de una trayectoria que muchos comentaristas, politólogos y analistas de los hechos políticos, consideramos que significaba arrimarse al árbol – entiéndase político de turno con poder o cargo importante– que en cada momento le ha generado la mejor de las sombras para ir superando los peldaños hasta llegar a la cima como, en este caso, a una vicepresidencia del Gobierno y un Ministerio. Comenzar desde abajo en política es una de las grandes experiencias y Yolanda Díaz siempre empezó más cercana a la cima porque los árboles de importantes líderes –solo citaré a dos, Xosé Manuel Beiras y Pablo Iglesias– le dieron buena sombra… Ni las Mareas, ni otros inventos políticos de parecidas características, la sacarán del pozo electoral en el que se encuentra en estos momentos. Porque Sumar, con ella al frente, lo que se dice sumar, nada de nada. Ahora muchos de los que no hace mucho tiempo la elevaban a las cumbres de la política, quieren ahora disponer de su espacio, sobre todo electoral, que les otorgue mayor poder en el momento presente. Son ellas y ellos, que representan al conglomerado de siglas, y que no quieren tener a la ferrolana al frente. Los collares son distintos, pero los protagonistas son los mismos. Cabría pensar que no hay nada nuevo en el horizonte político y que Yolanda ahora está padeciendo lo que otros políticos sintieron cuando ella comenzó a subir en el mando partidista y a tomar las decisiones que más le interesaban.