laverdad.es · Feb 15, 2026 · Collected from GDELT
Published: 20260215T094500Z
Victor Frankenstein se lamentaba por las calles de Londres del mal que había creado. Él solo pretendía jugar a ser Dios. El más osado de ... los hombres es siempre el que intenta desligarse de los atributos mortales y aspira a la sustancia divina. Así acabaron Ícaro, Prometeo, Adán y un sinfín de héroes desperdigados en los infiernos de todas las culturas. Su criatura no solo cobró vida, sino que materializó todos los miedos de la especie. El doctor que ideó Mary Shelley perdió el control sobre el monstruo. El valor de la literatura consiste precisamente en anticiparse a la vida. Ahora los políticos se llevan las manos a la cabeza y gesticulan en enormes escorzos por el mal presente en nuestra sociedad. Precisamente cuando el monstruo ya se sienta a comer en nuestra mesa. Este contenido es exclusivo para suscriptores