
larepublica.pe · Feb 22, 2026 · Collected from GDELT
Published: 20260222T121500Z
A menos de dos meses de las elecciones 2026, el alto porcentaje de votantes indecisos vuelve a instalar una pregunta clave: ¿cuándo y cómo se define realmente el voto en un escenario de fragmentación, desafección y campañas aún tibias? Lejos de tratarse de apatía pura, especialistas sostienen que detrás de la indecisión conviven cálculo estratégico, rechazo a la oferta electoral y decisiones que podrían tomarse en las últimas horas antes del 12 de abril. Únete a nuestro canal de política y economía Fernando Tuesta, exjefe de la ONPE A dos meses de las elecciones, cuando para mucha gente recién empieza la campaña, no debe llamar la atención, sobre todo en un país con muchas frustraciones y desafección de la política, que un sector diga que todavía no sabe por quién votar. El no saber por quién votar no quiere decir que no esté enterado de la política. Hay mucha gente que puede estar muy enterada e interesada en la política, pero que el menú que le presentan todavía no lo convence o duda todavía. TE RECOMENDAMOS¿NUEVO PRESIDENTE HASTA EL 28? Y LA GRAN BRONCA | SIN GUION CON ROSA MARÍA PALACIOS #FEEG2026 No tiene por qué estar insistiendo en que ese es casi un problema. Ese porcentaje va a ir descendiendo conforme nos acerquemos al 12 de abril. Alguna gente una semana antes, un día antes y el mismo día. Eso no lo sabemos, pero se va reduciendo. Hay algunos mitos acerca de que un porcentaje altísimo decide el mismo día. Eso no es cierto. Por ejemplo, se está emitiendo recién la franja. Hay gente que no conoce a todos los candidatos y se va a tomar el tiempo. La gente tiene el derecho de ser indeciso porque el menú que le plantean no le convence. O el candidato que de repente uno simpatiza tiene un porcentaje muy bajo y está esperando que incremente su intención de voto, si no decidirá ya no votar por esa persona, sino por otra. Katherine Zegarra, politóloga de la PUCP Hay que considerar que el voto indeciso es un voto también heterogéneo. Si bien hay un número de personas que decide en la cola, también existe otro número importante de personas indecisas que va esperando para dar más claro quiénes son los candidatos que tienen más posibilidades y con ello realizar un voto más estratégico en el que se puede votar en contra de un candidato, es decir, no necesariamente votar por el candidato de su preferencia, sino elegir a alguien que le parece la menor, peor opción para que pueda llegar a segunda vuelta. Hay que tener en cuenta que en general no hay partidos políticos fuertes, no hay personas que se sientan tampoco parte de un partido político, la mayoría de peruanos y peruanas no militan un partido y no se considera parte, no apoyan ningún partido en particular, entonces es normal que los votos que en este momento son indecisos, agrégale a ello la gran cantidad de candidatos que habrá. Esta elección va a ser particularmente complicada para las personas, no solamente por la sábana con la cual se tiene que votar, sino también porque van a tener que educarse respecto a la bicameralidad y qué se hace por ejemplo en el Senado, qué competencias se han separado y cuál es el poder y capacidad tanto de las cámaras diputadas como del Senado. Jerjes Loayza, sociólogo y docente de la UNMSM Ha cambiado mucho eso en los últimos años. Anteriormente, la práctica política era una práctica, hay que decirlo, la democracia peruana es muy joven. Entonces, nosotros votamos recién en el año 80, porque antes de eso solamente podían votar las personas que le escriben, etcétera, y había una gran discriminación. De los 80 en adelante ha habido, pues, una popularización de la política a través de la antipolítica fujimorista de la década del 90. Entonces, esto ha dificultado mucho que la práctica política sea una práctica democrática en el sentido de la ciudadanía como responsabilidad. Lo que ha hecho que las elecciones se descarten como una manera de cambiar las cosas, la política. Sin embargo, de la generación del bicentenario, en los últimos, vamos a decirlo aquí así, diez años, hay en las juventudes urbanas un sentido de compromiso muy grande, por lo cual entiendo que sí, a diferencia de las elecciones anteriores, sí hay un compromiso por elegir. En las comunidades campesinas o comunidades rurales o del sur del país, más golpeado el país, o sectores más pobres, también hay un compromiso, razón por la cual salió Castillo hace unos años. También hay un compromiso y hay una decisión de tomar las elecciones. Ahí tenemos un porcentaje más. Si hablamos de porcentaje, en el primero tenemos un 10%. En el seguro tenemos ya un 20%, como mínimo. Y finalmente, a quienes deciden su voto, a los candidatos más conservadores o los candidatos, no diría ultraderecha, pero sí conservadores, en quienes fundamentan no un cambio, sino una continuidad de la status quo o una suerte de continuidad del modelo exportador, del modelo de explotación de recursos naturales, etcétera, es un porcentaje importante también. Estamos hablando de un, hasta yo diría, 30%. Entonces, ya hay entre 50 y 60% de la población que sí tiene un voto más o menos o decidido. 50%, digámoslo. Un 50% no. Ellos lo van a decir, de acuerdo, van a esperar. Lo más reforzado es el debate y quienes no van a esperar, seguramente las recomendaciones se cometerán entre amigos, amigas, unos cuantos y otros cuantos, los medios de comunicación de señal abierta. Y ahí, como saben muy bien, también hay una gran intervención de determinados candidatos. Pável Aguilar, sociólogo y docente de la PUCP y UNMSM El votante promedio va a definir su opción electoral a pocas horas de las elecciones, básicamente porque hemos observado que en los últimos sondeos de opinión hay una gran desafección por los partidos políticos y los candidatos. Entonces digamos que los votos duros que son los de primera vuelta, están muy concentrados y están muy disminuidos. Además, hay información muy dispersa por el número de los candidatos, entonces creo que un sector importante de electores se va a informar faltando pocas horas y para ellos va a recurrir a las redes sociales, a las conversaciones con amigos, familia, pareja y finalmente esto va a determinar la intención de su voto. Por otro lado, a diferencia de elecciones anteriores, aún hemos observado el despliegue real de las campañas o un despliegue digamos completo de las campañas. Todavía hay algunos candidatos que están muy temerosos y otros que están al parecer no pisan el acelerador. Eso también podría marcar, digamos, este ritmo de dispersión, pero que podría ir disminuyendo en la medida en que los candidatos con más posibilidades se muestren, digamos, más presidenciales y creo que eso se va a dar recién faltando un mes. Otro factor tiene que ver con la polarización política. No solamente a nivel nacional, sino a escala global asistimos a una polarización que marca un escenario entre progresistas y conservadores más marcado que en elecciones anteriores. Digamos que la política Trump, la guerra de Ucrania han transformado las narrativas políticas y digamos que esta polarización también podría ayudar un poco a reducir la dispersión de opciones.