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Consternados y asqueados , la polémica en el centro de la Berlinale de este año
es.euronews.com
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Published 4 days ago

Consternados y asqueados , la polémica en el centro de la Berlinale de este año

es.euronews.com · Feb 18, 2026 · Collected from GDELT

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Published: 20260218T120000Z

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"Inconcebible". "Indignante". "Extraño". PUBLICIDAD PUBLICIDAD Este año el Festival de Cine de Berlín no navega en aguas tranquilas, el certamen se ha visto envuelto en lo que ha definido como una "tormenta mediática" por la supuesta marginación del debate político en el evento. El festival, conocido por ser el más politizado de los tres grandes certámenes europeos (Berlín, Cannes, Venecia), arrancó la semana pasada en medio de la polémica cuando los periodistas preguntaron al jurado de la competición, presidido por el renombrado director alemán Wim Wenders, por la situación actual del mundo, incluida la guerra en Gaza. Preguntado por si el cine puede impulsar cambios en el ámbito político, Wenders respondió que "las películas pueden cambiar el mundo", pero "no de forma política". "Ninguna película ha cambiado realmente la idea de ningún político. Pero sí podemos cambiar la idea que la gente tiene de cómo debería vivir", afirmó. "En este planeta hay una gran discrepancia entre las personas que quieren vivir su vida y los gobiernos que tienen otras ideas. Creo que las películas se sitúan en esa discrepancia." Cuando le preguntaron por el conflicto en curso en Gaza y por el modo en que el Gobierno alemán (que financia parte del festival) ha seguido mostrando su apoyo a Israel, la miembro del jurado Ewa Puszczyńska replicó. "Hay muchas otras guerras en las que se cometen genocidios y de las que no hablamos", dijo. "Así que es una cuestión muy complicada y me parece un poco injusto que se nos pregunte qué pensamos, cómo apoyamos o no apoyamos, si hablamos o no con nuestros gobiernos." Wenders añadió que "tenemos que mantenernos al margen de la política, porque si hacemos películas deliberadamente políticas entramos en el terreno de la política. Pero somos el contrapeso de la política, somos lo contrario de la política. Tenemos que hacer el trabajo de la gente, no el de los políticos". Fue en ese momento cuando la retransmisión en directo de la rueda de prensa sufrió problemas técnicos y empezaron a circular rumores de que la señal se había cortado deliberadamente. La Berlinale respondió en un comunicado en el que aseguraba que "esta mañana hemos tenido problemas técnicos con la retransmisión por internet de la rueda de prensa con el Jurado Internacional. Queremos presentar nuestras más sinceras disculpas". Reacciones y críticas Las reacciones no tardaron en llegar y la indignación se mantuvo, con muchos acusando al festival de haberse quedado sin garra y de apartarse de los asuntos de actualidad, algo especialmente llamativo en el caso de la Berlinale, que nunca ha rehuido posicionarse, como demostró más recientemente con la invasión rusa de Ucrania. Llegó incluso a fabricar su emblemático pin del osito de la Berlinale con los colores de la bandera ucraniana. Otro ejemplo reciente se dio en 2024, cuando el premio al mejor documental del festival fue para No Other Land, que narra el despojo de comunidades palestinas en la Cisjordania ocupada por Israel. Hubo polémica tras la concesión del galardón y el festival respaldó la película y a quienes alzaron la voz, incluso cuando responsables del Gobierno alemán criticaron como "unilaterales" las declaraciones sobre Gaza de los directores durante la ceremonia de entrega. Tanto Michelle Yeoh como Neil Patrick Harris, invitados de la Berlinale 2026, fueron criticados en redes por esquivar preguntas sobre las redadas de ICE en Estados Unidos y el auge del fascismo, en especial Harris, por afirmar que le interesaba "hacer cosas que fueran 'apolíticas'". Una de las críticas más sonadas llegó de la aclamada autora india Arundhati Roy, que tenía previsto presentar su comedia de 1989 'In Which Annie Give It Those Ones' en la sección Classics del festival. Anunció que se retiraba del festival, aludiendo a las "declaraciones inconcebibles" del jurado y asegurando que "escucharles decir que el arte no debe ser político deja a uno boquiabierto". "Aunque me han perturbado profundamente las posiciones del Gobierno alemán y de varias instituciones culturales alemanas sobre Palestina, siempre he recibido solidaridad política cuando he hablado ante el público alemán de mis opiniones sobre el genocidio en Gaza", afirmó Roy en su comunicado. "Eso fue lo que me permitió plantearme asistir a la proyección de Annie en la Berlinale". Y continuaba, en referencia al jurado: "Escucharles decir que el arte no debe ser político deja a uno boquiabierto. Es una forma de silenciar una conversación sobre un crimen contra la humanidad cuando aún se está desarrollando ante nuestros ojos en tiempo real, en un momento en que artistas, escritores y cineastas deberían hacer todo lo que esté en su mano para detenerlo. Permítanme decirlo con claridad: lo que ha ocurrido en Gaza, lo que sigue ocurriendo, es un genocidio del pueblo palestino por parte del Estado de Israel. Cuenta con el apoyo y la financiación de los gobiernos de Estados Unidos y Alemania, así como de varios otros países europeos, lo que les convierte en cómplices de ese crimen". Concluía así: "Si los grandes cineastas y artistas de nuestro tiempo no son capaces de alzarse y decirlo, deben saber que la historia les juzgará. Estoy conmocionada y asqueada". La Berlinale se defiende de la "tormenta mediática" Ante el creciente malestar, el festival difundió un extenso comunicado firmado por la directora de la Berlinale, Tricia Tuttle. En el comunicado se afirmaba que "se ha pedido libertad de expresión en la Berlinale. La libertad de expresión está presente en la Berlinale. Pero cada vez más se espera que los cineastas respondan a cualquier pregunta que se les plantee. Se les critica si no responden. Se les critica si responden y no nos gusta lo que dicen. Se les critica si no son capaces de condensar ideas complejas en una breve frase cuando se les coloca un micrófono delante y pensaban que iban a hablar de otra cosa". Tuttle añadía que en la programación de este año hay 278 películas, algunas de ellas "sobre genocidios, sobre violencia sexual en la guerra, sobre corrupción, sobre violencia patriarcal, sobre colonialismo o sobre el abuso del poder del Estado". Añadía además que "en un entorno mediático dominado por la crisis queda menos oxígeno para una conversación seria sobre cine o cultura en general, salvo que también pueda encajarse en la agenda informativa. Algunas películas expresan una política con p minúscula, examinan el poder en la vida cotidiana, quién y qué se ve o no se ve, quién queda incluido o excluido. Otras se adentran en la Política con mayúscula, los gobiernos, las políticas de Estado, las instituciones de poder y justicia. Es una elección. Hablar al poder se hace de formas visibles y, a veces, de otras más silenciosas y personales". "Los artistas son libres de ejercer su derecho a la libertad de expresión como decidan. No se debe esperar de ellos que se pronuncien sobre todos los debates más amplios acerca de las prácticas pasadas o presentes de un festival sobre las que no tienen ningún control. Tampoco se les puede exigir que hablen de cada cuestión política que se les plantee si no lo desean". La escalada llega a las grandes estrellas El comunicado de Tuttle no calmó en absoluto las preocupaciones, y más de 80 figuras de la industria del cine arremetieron contra la Berlinale en una carta publicada ayer, martes 17 de febrero, en la que se declaraban "horrorizados" por el "silencio institucional" del festival sobre Gaza. Entre los firmantes figuran el oscarizado Javier Bardem, el actor Brian Cox, el cineasta británico Mike Leigh, el director belga Lukas Dhont, el director estadounidense Adam McKay, la célebre fotógrafa Nan Goldin y la veterana asistente y defensora de la Berlinale Tilda Swinton, que fue homenajeada el año pasado con el prestigioso Oso de Oro de Honor. En la misiva afirman que discrepan "enérgicamente" de los comentarios de Wenders, sostienen que el cine y la política no pueden separarse y denuncian no solo la posición de la Berlinale respecto a Gaza, sino "el papel clave del Estado alemán a la hora de hacer posibles" las acciones de Israel. "Escribimos como trabajadores del cine, todos nosotros participantes pasados y presentes de la Berlinale, que esperamos que las instituciones de nuestra industria se nieguen a ser cómplices de la terrible violencia que se sigue ejerciendo contra los palestinos", señala el texto. "Nos alarma la implicación de la Berlinale en la censura de artistas que se oponen al genocidio en curso de Israel contra los palestinos en Gaza y el papel clave del Estado alemán a la hora de hacerlo posible. Como ha señalado el Palestine Film Institute, el festival ha estado "vigilando a los cineastas al tiempo que mantiene su compromiso de seguir colaborando con la Policía Federal en sus investigaciones"". La carta continúa: "Discrepamos fervientemente de la afirmación del presidente del jurado de la Berlinale 2026, Wim Wenders, de que hacer cine es "lo contrario de la política". No se pueden separar. Nos preocupa profundamente que la Berlinale, financiada por el Estado alemán, esté contribuyendo a poner en práctica lo que Irene Khan, relatora especial de la ONU sobre la libertad de opinión y de expresión, ha denunciado recientemente como el uso indebido por parte de Alemania de una legislación draconiana "para restringir la defensa de los derechos palestinos, enfriar la participación pública y reducir el debate en la universidad y en las artes". Es también lo que Ai Weiwei describió recientemente como que Alemania "está haciendo lo que hizo en la década de 1930" (en referencia a su acuerdo con el entrevistador, que le sugería que "es el mismo impulso fascista, solo que con un objetivo distinto")." La carta recuerda que en el pasado la Berlinale ha hecho "declaraciones claras" sobre las "atrocidades" perpetradas contra la población de Irán y Ucrania y subraya que muchos festivales internacionales de cine, como el Festival Internacional de Documentales de Ámsterdam o el mayor certamen de Bélgic


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